Día del Docente Universitario

La educación como factor de cambio y dicotomías en los sistemas educativos: nuevas respuestas para viejas preguntas.

En primer lugar, muy Feliz Día a las y los docentesuniversitarios. Los que formamos parte del sistema de educación superior, sabemos el esfuerzo que implica estar delante de un aula, y formar a la próxima generación de profesionales. Toda la familia universitaria es un pilar fundamental para el desarrollo de nuestra nación, profesores, auxiliares, JTP, ayudantes, todos son parte delo que debería ser motivo de orgullo para los argentinos: uno de los mejores sistemas universitarios de América Latina. Para no caer en la falsa dicotomía: público-privado, tanto las universidades públicas como la UNLP y la UBA, como las universidades privadas UCES, Di Tellao Austral, ocupan lugares destacados en los rankings más prestigiosos de evaluación académica a nivel global. 

El “QS World University Rankings”, de la consultoraQuacquarelli Symonds, es probablemente el más prestigioso evaluador académico a nivel global. Suele tener a las universidades mencionadas en los primeros puestos en relación a las instituciones de educación superior latinoamericanas. Si bien el ranking varía año a año, es una constante el lugar que tienen las universidades argentinas en su clasificación anual.

En el año 2018, la UBA clasificó entre las 100 mejores universidades del mundo, quedando en el puesto 74 entre las mejores y más prestigiosas usinas de conocimiento del planeta.

Claramente el desafío educativo, es nivelar los estándares alcanzados a nivel superior, con los regímenes educativosinicial, primario y secundario. Si bien las universidades públicas no son ninguna panacea, y muchas facultades necesitan mejoras, ampliaciones o insumos, podemos decir que el tradicional y prestigioso nivel académico se mantiene, incluso a pesar de nuestras crisis recurrentes. El desafío es nivelar los sectores iniciales, fundamentalmente porque si el problema se vuelve progresivo, el sistema de educación superior va a recibir jóvenes que no tendrán las bases mínimas para formarse en carreras de grado.

Otra gravedad del sistema educativo, es la clara diferencia que existe entre el sistema público y privado a nivel inicial, primario y secundario. Una diferencia que no es tan fuerte a nivel superior, demuestra sus fallas en los sistemas iniciales, lo que representa una inmoralidad social y una grave desigualdad estructural.

La migración a la educación privada en el ciclo inicial, primario y secundario, es la señal de un problema que no estamos resolviendo como nación. No se trata solo de salarios docentes, que claramente son insuficientes, sino de precarización laboral, de fallas en la infraestructura escolar, de burocracias enquistadas, Etc. 

En determinado punto de nuestra historia, las escuelas públicas abandonaron el lugar educativo y lo reemplazaron por la función alimentaria. El símbolo de nuestro fracaso en construir una sociedad más justa, es haber convertido a los colegios en lugares de asistencia social. Por supuesto que es una función esencial, vital para los chicos que además de educarse necesitan comer, perorepresenta una falla en nuestra sociedad, una terrible muestra de la desigualdad estructural. 

Muchas escuelas públicas realizan la gran tarea de alimentar, además de educar a nuestros chicos, y en este punto es necesario un especial reconocimiento a los trabajadores docentes y no docentes, auxiliares, equipos de orientación escolar, todos los que forman parte de la primera línea de batalla contra un terrible mal: la pobreza estructural.

No es posible admitir que el sistema público universitario pueda mantenerse en condiciones dignas y competitivas a nivel internacional, mientras que el inicial, primario y secundario se encuentra en constante precarización. Es una inmoralidad que no debemos estar dispuestos a aceptar.

En días tan particulares, donde todos los educadores damos clases ante nuestras pantallas, es fundamental pensar en las viejas y las nuevas necesidades. Cualquiera de los mundos que sean posibles luego del COVID-19, necesitará más y mejores herramientas educativas.

Nuevos desafíos para nuevas necesidades.

Por Leonardo Güi Abogado Docente UBA-UCES