Los jubilados perdieron 27,4% con la fórmula de actualización vigente

Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) estimó que los haberes jubilatorios registran una pérdida del 27,4% desde la modificación de la fórmula de actualización aplicada a partir de diciembre de 2023 por el Gobierno nacional. El estudio advierte que el impacto es mayor en quienes perciben la jubilación mínima, debido al congelamiento del bono compensatorio.

Según el análisis, el cambio se instrumentó a través del DNU 274/2024, que reemplazó el esquema previsto en la Ley 27.609 por un mecanismo de actualización basado exclusivamente en la inflación. De acuerdo al documento, esta decisión fue una de las herramientas utilizadas por el Poder Ejecutivo para alcanzar el superávit fiscal.

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El relevamiento señala que, tras los aumentos correspondientes a diciembre, la jubilación mínima sin bono se ubicó en $340.886. En contraste, de haberse mantenido la fórmula anterior, el haber mínimo habría alcanzado los $434.279, lo que representa una diferencia mensual de $93.393 para los beneficiarios del sistema previsional.

Desde el CEPA sostienen que “la fórmula anterior, en el tiempo, hubiera sido superadora para los haberes jubilatorios, y se la eliminó intencionalmente antes de que se produjeran las mejoras”. En esa línea, el informe remarca que el esquema derogado se basaba en la recaudación de la seguridad social y la evolución de los salarios, variables que presentan rezagos y permiten recuperar poder adquisitivo cuando la inflación comienza a desacelerarse.

El estudio indica que, con el sistema actual, las jubilaciones no perderían poder adquisitivo en términos inflacionarios, pero tampoco podrían recuperar lo perdido en el período previo. La situación resulta más crítica para quienes cobran el haber mínimo, ya que el bono compensatorio permanece congelado en $70.000 desde marzo de 2024, lo que implicó una fuerte licuación de su valor real.

En ese sentido, el informe detalla que mientras los haberes se incrementaron un 154% entre marzo de 2024 y diciembre de 2025, la jubilación mínima con bono incluido aumentó un 101%. Para mantener el poder de compra original, el refuerzo debería haber alcanzado en diciembre de 2025 los $177.485, lo que implica una diferencia mensual de $107.485.

El CEPA también señala que las jubilaciones con bono se ubican un 16,8% por debajo de los niveles registrados en el último trimestre de la gestión anterior. En términos históricos, el inicio del actual gobierno implicó un retroceso del 26,3% en los haberes sin bono y del 21,3% en aquellos que sí lo perciben, ubicando el poder de compra actual un 3% por debajo del promedio de la década de 1990.

El informe recuerda además que el Poder Ejecutivo vetó iniciativas legislativas orientadas a recomponer los ingresos del sector. Entre ellas, una ley aprobada en agosto de 2025 que contemplaba un aumento excepcional del 7,2% y la actualización del bono a $110.000, lo que, según el análisis, habría permitido que la jubilación mínima con bono alcanzara los $446.935 y recuperara parte del poder adquisitivo perdido.

Por último, el estudio advierte que la finalización de la moratoria previsional en marzo de 2025 profundiza la situación de vulnerabilidad de los adultos mayores. Sin ese mecanismo, el CEPA señala que nueve de cada diez mujeres y ocho de cada diez varones que alcanzan la edad jubilatoria no logran acceder a una jubilación por no contar con los 30 años de aportes, y deben recurrir a la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), equivalente al 80% del haber mínimo y con una edad de acceso mayor para las mujeres.