Una tarde, de hace muchas primaveras, cuando digo muchas, fueron muchas, éramos un grupo de muchachos quinceañeros, bajaba el sol, una leve brisa daba el ambiente justo, uno soltó la pregunta, Don Carlos, aquel bocón, dice que usted fue a la Plaza de Mayo en aquel octubre del 45? Nos quiere contar?
A mi viejo no era necesario insistirle mucho, le gustaba contar sus historias, y ahí nomás largó la lengua. Muchachos, empezó, con mi hermano Federico teníamos un aserradero, de aquella época, las máquinas se movían con una caldera, cortábamos lapacho, petiribi, cedro y otros rollos que venían por el agua, estábamos pegados al Rio Luján, al fondo del Rincón de Milberg. Una tarde, que mi hermano escuchaba en una radio , esas tipo capillita, vieron? Viene y dice, están diciendo que metieron en cana a un milico del gobierno, que lo tienen en la Isla Martín Garcia, creo que es un capitán o coronel, algo asi.
Al punto saltó el negro José “Pepe” Córdoba, un chaqueño morrudo, hachero, pelo renegrido un laburante aguerrido, acostumbrado al trabajo duro, iletrado, para más datos. Don Federico, preguntó, debe ser el Secretario de trabajo, o algo así, será Juan Perón? Ese!! Contestó Don Federico. Al momento se juntaron los 4 empleados y los 2 patrones a escuchar las noticias, la verdad, se escuchaba muy mal, una fritanga hacia el receptor!!.
Uno de los trabajadores increpa a Carlos, al que ya, en ese tiempo le gustaba hablar.
Diga don, se acuerda esa historia que contaba usted cuando en su país (Alemanes, los hermanos) salían a marchar a la calle? Cantaban una canción, Lo interrumpe Carlos, La Internacional, la marcha de los trabajadores,. Bueno, bueno, pare ahí!!! Yo digo salían a la calle a que? A defender nuestros derechos!! Contesta el otro, bueno esta bien, sabe una cosa? Al que metieron preso, en la Isla esa, lo hicieron por querer defender los derechos de los trabajadores!!! No importa si es milico o no, importa que hay que salir a defenderlo sabe?
Cuenta mi viejo, que se miraban con Federico, mientras los muchachos paraban las sierras, sacando las correas. Nosotros nos vamos a la estación, y ustedes? Se para Carlos y dice vamos todos!! Que mierda!!.
Los trenes no andaban, el 68, el colectivo colorado que también salía de ahí, tampoco. Y ahora? Nos volvemos pa· las casas? En eso, otro grupo de gente de algún astillero pasan caminando, pa· donde van? Gritó el Pepe Córdoba, a la casa de gobierno!!! Respondió uno, caminando? Caminando compañero!!!, eramos 15 locos caminando a rescatar un milico, nos van a cagar a palos!!!por San Fernando era media cuadra de trabajadores, caminaron, ardían los pies, cada tanto pedían agua en alguna casa, los más humildes eran los más solidarios, si hasta vino nos daban!! Y llegaron a La Plaza, una muchedumbre apiñada!! Pila de laburantes, tenían que ver, a la tardecita salen al balcón unos gorrudos y dicen que disolvamos la concentración, que no teníamos nada que hacer allí!! La respuesta fue… PE RON, PE RON, PE RON! Cada vez que quería hablar volvía el grito redentor, el nombre del hombre que defendía sus derechos!!! No hubo marcha, porque no había marcha, solo el PE RON, PE RON, PE RON!!!!
La historia, luego cuenta como fueron los hechos, muchachos, estábamos en la Plaza, no sabíamos como se tejía el regreso, como luego nos tildaron los ricachones de la capital, los acomodados: aluvión zoológico, cabecitas negra, esa chusma!!!
Y apareció en el balcón!! ese militar que defendia los derechos de los desposeídos. Ahí nos dimos cuenta, como en la frente de Don Carlos se marcaban las venas y se bañaban sus ojos celestes.
El resto: ya se conoce, gracias viejo, yo nunca me voy a ovidar, solo el pueblo salvará al pueblo!!! Una gesta en la que fuiste uno más!!! Abrazo donde hoy estés!
Por Carlos Flenner h – Militante Peronista










