Si Evita viviera en la pandemia

«Ha llegado la hora de la mujer que piensa, juzga, rechaza o acepta, y ha muerto la hora de la mujer que asiste, atada e impotente, a la caprichosa elaboración política de los destinos de su país» .Eva Perón

«Muchas veces mastican bronca e impotencia al ver las desigualdades que persisten incluso en momentos donde se acaban todas las excusas para sostener privilegios. Sin embargo, no se encierran en la queja: se arremangan y siguen trabajando por sus familias, por sus barrios, por el bien común». Papa Francisco

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Hoy, si Evita viviera, sería una trabajadora esencial en esta pandemia que tanta crisis social, económica y sanitaria está generando.

Hoy que Evita no está y se cumplen 68 años de su paso a la inmortalidad, hay decenas de miles de mujeresesenciales que honran su ejemplo de ternura y amor; y al mismo tiempo su ejemplo de lucha y entrega. Ellas levantan su bandera y la llevan con esfuerzo diario a la victoria.

Son las trabajadoras de la economía popular, las trabajadoras socio comunitarias y del cuidado que día a día, organizadas y comprometidas llevan adelante tareas productivas, sociales y comunitarias para sostener a nuestro pueblo en esta cuarentena y ante las complicaciones que genera la pandemia.

Los movimientos populares, en una tarea complementaria con el Estado en todos sus niveles (municipal, provincial y nacional), han asumido la tarea militante de cuidar a su comunidad, alimentarla, sostenerla y acompañarla en este proceso tan difícil. Esa tarea esencial se expresa en las postas sanitarias que se organizaron en los barrios populares, en las y los promotores de salud que trabajan en los operativos diarios del programa Detectar, en el acompañamiento permanente que las promotoras de género dan a las mujeres bonaerenses en situación de violencia, en los espacios productivos que sostienen el trabajo, en el cocinar diario de almuerzos, meriendas y cenas que las trabajadoras socio comunitarias y del cuidado brindan a través de viandas a miles de familias que hoy la pasan muy mal.

Debemos comprender que éstas  no son solamente tareas solidarias y voluntarias que surgen del amor profundo de las mujeres organizadas en la economía popular y los movimientos sociales. Es principalmente un trabajo que genera valor agregado y riqueza social a una sociedad tan desigual. Y es imprescindible entender que no puede haber soluciones en el territorio sin la participación activa de la comunidad que habita el territorio.

Por eso, la definición de aprobar la Ley Ramona se hace imprescindible para efectivizar el reconocimiento económico a estas trabajadoras que desde antes de la cuarentena y principalmente durante esta pandemia y en situaciones muy adversas le ponen el cuerpo a esta realidad para ayudar a que otras familias necesitadas transiten la pandemia en mejores condiciones.

También es necesario que la aprobación del futuro ingreso universal ciudadano (o como se llame) esté vinculada a un espíritu de fortalecer oportunidades de trabajo y condiciones dignas del mismo, porque allí radica la verdadera universalidad: en la posibilidad que todas y todos los trabajadores tengan asegurados los mismos derechos y todos los trabajos tengan las condiciones básicas de dignidad.

La pandemia nos convoca a debates internacionales y nacionales sobre las injusticias y desigualdades del capitalismo y pone en discusión la mala distribución de la riqueza.

Volviendo a Eva Perón, las tareas esenciales de las trabajadoras de la economía popular están íntimamente vinculadas al mismo sentido que tenía la Fundación Eva Perón, tan criticada por los sectores de la economía concentrada: no pretendía desarrollar caridad sino principalmente lograr una transferencia de recursos de las minorías que las concentran a las mayorías, que muchas veces generan la riqueza pero que son descartadas de derechos y dignidades básicas. En definitiva, era uno de los canales para lograr la justicia social tan declamada y reclamada.

La pandemia vino a profundizar las injusticias y desigualdades que preexistían a la misma y con las que nos ha tocado empezar a gobernar. Es nuestra tarea hoy desde el Frente de Todos hacernos cargo resolver las injusticias que generó el gobierno anterior así como los que avanzan con esta pandemia de la que sólo saldremos definitivamente cuando contemos con la vacuna para nuestra comunidad. Pero la vacuna servirá para darnos soluciones al coronavirus, no para curar la principal enfermedad social que hoy tenemos que es la desigualdad.

Serán clave las políticas de reactivación de la economía de pos cuarentena. La industria nacional, los comercios, y la economía popular, social y solidaria sin dudas serán partes imprescindibles de esta reactivación.

Dice Francisco en la carta que hace unos meses envió a los movimientos populares espero que los gobiernos comprendan que los paradigmas tecnocráticos no son suficientes para abordar esta crisis ni los otros grandes problemas de la humanidad. Ahora más que nunca, son las personas, las comunidades, los pueblos quienes deben estar en el centro, unidos para curar, cuidar, compartir.

Sin dudas hoy los Movimientos Populares están organizados en la economía popular y presentes en cada barrio, en cada asentamiento, en cada villa, en cada paraje con las tareas diarias de contención social y producción popular. Presentes en cada conflicto social para que pueda convertirse en políticas públicas que den soluciones.

Los movimientos populares y sus trabajadoras realizan la tarea y llevan el espíritu de aquella Fundación Evita para lograr la Justicia Social en la Argentina que necesariamente tendrá que llegar de la mano de la soberanía política y la independencia económica.

Por Federico Ugo, Subsecretario de Economía Popular