Nadie tiene el derecho de matar arbitrariamente a otro.
Preámbulo Constitución Nacional
Si algo nos está enseñando esta pandemia, es que la comunidad que muchas veces se percibe como un todo homogéneo, realmente, está bastante lejos de serlo. ¿Por qué? Porque la sociedad la componen y descomponen personas, y de aquí lo más valioso, su heterogeneidad y diferencia. Se trata de un territorio pleno de tensiones, puntos de vista, intereses y poderes divergentes, convergentes.
No siempre se vive y se muere en una pandemia y nos tocó este acontecimiento en nuestro año 2020; queremos salir entre todes, y si es posible, mejores que cuando nos ingresaron. Al mismo tiempo y rápidamente se descubrió el poder de propagación del Covid 19. Entre disputas, también se comprendió, que el camino hacia la vacuna será un trayecto colmado de marchas y contramarchas. Quien no quiera verlo de este modo, realmente, subestima al virus y la dificultad inherente a todo proceso de desarrollo científico y político de dimensión planetaria.
Un 22 de enero de 2013, Taro Aso, ministro japonés de Finanzas, no se anduvo con medias tintas. Declaró que las personas mayores deben “darse prisa y morir” para aliviar los gastos del Estado en su atención médica. Luego se retractó. Un 10 de febrero de 2018, el hermano de un cadete de 19 años que murió en La Rioja luego de ser sometido a un cruel entrenamiento en la Escuela de Policía Provincial expresó que a su hermano le dijeron, que “si tiene que morir, que muera”, descuidando su atención médica. Un 17 de marzo de 2020, Boris Johnson, primer ministro del Reino Unido decía: “no me molesten con fiebres y catarros, el que tenga que morir que muera”
El 25 agosto 2020, se supo que el ultimo expresidente de la Nación Mauricio Macri, dijo que “para afrontar la pandemia hay que preocuparse por la economía” y acerca de los ciudadanos y ciudadanas “que mueran los que tengan que morir”.
Cuatro expresiones en diferentes situaciones y geografías. Todas dichas de modo impersonal e irreflexiva; extrañas para una realidad de valores humanos, que suponemos compartidos
Algunos se retractaron, el expresidente no. Sigue valorando la economía y la mercadocracia desde una perspectiva totalitaria y cínica: queriendo disponer a su arbitrio de la vida de otros seres humanos. El ex presidente y sus correligionarios ocultan la obligación por Ley, que el Estado Nacional debe arbitrar recursos para atender a la población de toda condición social frente a esta crisis humanitaria. Vivir con dignidad y el derecho a que no nos maten arbitrariamente es la base de la convivencia democrática. El énfasis puesto por el expresidente, muestra un capricho imperial y salvaje, donde el vale todo es a beneficio propio y con desprecio a la LEY. El expresidente argumenta de modo similar al principio totalitario de regímenes pronazis. El Estado decide sobre quien vive quien muere entre los ciudadanos del País de todos. Para semejante conducta no hay razones, solo motivaciones racistas y de una clase que busca apropiarse de todo el Estado, y desde ahí, decidir quiénes son los que deben morir o esta destinados a la servidumbre o la enfermedad.
Desde la recuperación democrática el preámbulo de la Constitución Nacional, fue el horizonte para orientar las acciones políticas y dice que todos tienen el derecho a vivir con dignidad, a producir y recibir lo mínimamente necesario para vivir. O sea, expresamente: nadie tiene el derecho de matar arbitrariamente a otro.
Los juristas constitucionales escriben “Todo ser humano tiene el derecho esencial de conservar su vida y de exigir que el ordenamiento jurídico se la proteja contra atentados de la autoridad o de particulares.”
Por Ricardo Arias – Agrupación Sudeste – Primavera 2020
.










