El precio de la nafta súper pasó de $311 en noviembre de 2023 a más de $2.000 en agosto de 2026, según un informe de la Fundación Encuentro. El estudio sostiene que los combustibles aumentaron 558% frente a una suba del 311% de los salarios privados y advierte que solo el 26% de los recursos recaudados para obras viales se ejecutó efectivamente en rutas.
El aumento de los combustibles desde el inicio del gobierno de Javier Milei tuvo un impacto directo sobre el poder adquisitivo. Según el relevamiento de la Fundación Encuentro, la diferencia entre la evolución de la nafta y los salarios redujo significativamente la cantidad de combustible que puede comprarse con un ingreso promedio.
En noviembre de 2023, un salario privado promedio alcanzaba para cargar 26,3 tanques de 50 litros de nafta súper. Actualmente permite comprar 16,4: prácticamente 10 tanques menos. Llenar un tanque de esas características cuesta hoy más de $100.000.
El informe vincula el comienzo de esta evolución con la devaluación de diciembre de 2023 y la posterior liberalización de los precios de los combustibles. De acuerdo con el estudio, desde entonces la nafta acumuló un incremento del 558%, mientras los salarios privados aumentaron 311%.
El impacto más allá del surtidor
La Fundación Encuentro también pone el foco en cómo el aumento del combustible repercute sobre otros precios de la economía.
El trabajo señala que la Argentina incrementó su producción petrolera, con una expansión del 47% interanual en Vaca Muerta, mientras las refinerías operan a plena capacidad. Desde la Fundación cuestionan que, pese a esa situación, el precio interno mantenga como referencia valores internacionales.
Además, estiman que el costo de los combustibles puede aportar hasta 2,5 puntos a la inflación anual, debido a su incidencia sobre el transporte, los fletes y, finalmente, los precios de alimentos y otros productos.
El informe cuestiona qué pasó con el impuesto destinado a las rutas
Otro de los puntos centrales del estudio es el destino de los recursos recaudados a través de los impuestos a los combustibles que tienen asignación para infraestructura vial.
Según la Fundación Encuentro, en los últimos dos años y medio se recaudaron $1,5 billones destinados a rutas y obras viales, pero solo el 26% fue efectivamente ejecutado en obras. El informe sostiene que alrededor de $1,1 billones permanecieron en plazos fijos y bonos del Estado.
Con los recursos que no fueron ejecutados, la entidad calcula que podrían haberse mejorado entre 20.000 y 25.000 kilómetros de rutas, una extensión equivalente a cerca de dos tercios de la red vial nacional.
El trabajo concluye reclamando mayor transparencia sobre la formación del precio interno de los combustibles y que los fondos con asignación para infraestructura vial sean utilizados efectivamente para ese destino.










