El Gobierno bonaerense no logró avanzar con la creación del Sistema Integrado de Salud bonaerense ni con la empresa provincial de medicamentos. Fuerza Patria tiene cinco de los nueve integrantes de la Comisión de Salud, pero Axel Kicillof no consiguió ordenar los votos propios. El tema fue analizado por Martín Szmukler en Bonaerense en Off, dentro de Mesa Chica por Radio Del Plata.
El ministro de Salud bonaerense, Nicolás Kreplak, presentó ante la vicegobernadora Verónica Magario dos iniciativas que el Ejecutivo considera estratégicas: la creación del Sistema Integrado de Salud bonaerense (SIPBA) y de una empresa provincial de medicamentos.
El primer proyecto busca integrar y coordinar a los sectores público, privado y de la seguridad social. El segundo apunta a que PBA cuente con una empresa dedicada a la producción y provisión de medicamentos.
Los proyectos llegaron al Senado, pero no consiguieron dictamen en la Comisión de Salud. El dato político es que Fuerza Patria cuenta con cinco de sus nueve integrantes y, por lo tanto, tenía en los papeles la mayoría necesaria para avanzar.
Sin embargo, el oficialismo no pudo ordenar sus propios votos.
Mario Ishii se negó a acompañar los textos tal como fueron redactados y planteó la necesidad de profundizar su estudio. El senador mantiene diferencias con el kicillofismo y ya había protagonizado otros cruces dentro de la Legislatura.
Malena Galmarini también había cuestionado la velocidad con la que se buscaba tratar las iniciativas y reclamó una discusión más amplia antes de avanzar.
La oposición aprovechó las diferencias internas para sumar sus propias objeciones. Entre otros puntos, puso el foco en el funcionamiento de IOMA, el costo que implicaría crear nuevas estructuras y las facultades que tendría el Ministerio de Salud sobre los municipios y los prestadores privados.
Pero esta vez, el principal problema para el Ejecutivo no estuvo en los bloques opositores. Estuvo dentro de Fuerza Patria.
La empresa bonaerense de medicamentos ya había obtenido media sanción en Diputados durante 2024, pero quedó trabada en el Senado. El nuevo intento tampoco consiguió destrabarla.
La situación deja una señal que supera la discusión sanitaria. La interna del peronismo bonaerense ya no se expresa solamente en el armado de listas, las candidaturas o los actos de cada sector. También empieza a condicionar la gestión.
Kicillof tenía los votos en los papeles, pero no consiguió que sus propios senadores acompañaran dos proyectos impulsados por su Gobierno. Esto expone las dificultades que enfrenta para trasladar su conducción política al funcionamiento cotidiano de la Legislatura.
El problema adquiere otra dimensión frente a la proyección nacional del Gobernador rumbo a 2027. Desde distintos sectores del peronismo, especialmente entre dirigentes e intendentes del interior bonaerense, comienza a aparecer una pregunta incómoda: si Kicillof no consigue ordenar su propia mayoría para aprobar una ley, ¿cómo construirá una conducción nacional?
Parte de esos cuestionamientos responde a las disputas internas y a las chicanas propias de cualquier pelea política. Pero el episodio también muestra una dificultad concreta: el oficialismo tiene mayoría, aunque no siempre funciona como un bloque unificado.
La interna peronista entró definitivamente en la Legislatura. Y cuando una disputa que comenzó alrededor de las candidaturas termina frenando proyectos del Ejecutivo, deja de ser solamente un problema electoral para convertirse en un problema de gestión.
