Por Juliana Cabrera*
El gobierno de Javier Milei no sólo es un enemigo declarado de nuestro movimiento de lucha, subido al caballo trumpista del lema antiwoke. Es enemigo de las familias de la discapacidad, de las infancias y su derecho a la salud, de las y los jubilados, del cuidado del ambiente, de los pibes a los que sólo les garantiza cárcel y pobreza, del conjunto de las y los trabajadores.
La reciente aprobación de la reforma laboral esclavista, la ley más antiobrera del último siglo, es un nuevo testimonio de ello. Los Jaldo, los Jalil, los Sáenz y los gobernadores de todas las fuerzas políticas patronales que sumaron sus votos, están subidos al podio de los enemigos del pueblo.
Pero su política no solo no resuelve la crisis de una inflación que no se contiene, del hipotecamiento impagable de la deuda, del cierre masivo de empresas. Aún falta lo más importante, que es la pelea que se abrirá en cada lugar de trabajo contra la liquidación de los derechos laborales.
Las trabajadoras, ocupadas y desocupadas, las de la informalidad y las que aún tienen un convenio colectivo por defender, debemos unirnos en la pelea contra esta política. Para la amplia mayoría que trabajan en la informalidad (las de la venta ambulante en las ferias de los conglomerados urbanos, las cosechadoras del limón y distintos rubros en el campo, las empleadas domésticas, etc.), la reforma laboral no hará más que agravar las condiciones leoninas de super explotación laboral, barriendo cualquier límite a la voracidad patronal, sobre todo para quienes están por fuera de toda registración.
Por caso, a las trabajadoras de casas particulares -el rubro más masivo y más feminizado del mercado laboral- se les consolida la exclusión de la ley de contrato de trabajo, se les aumenta el período de prueba durante el cual pueden ser despedidas sin indemnización y se les restringen derechos como la ropa de trabajo.
El ejemplo de lucha del Sutna en Fate, con una ocupación que no para de crecer en simpatías y solidaridad, es el gran norte a seguir en la pelea clave de la etapa contra los cierres y los despidos. La comisión de mujeres de Fate, un pilar de la unidad de la familia obrera en la lucha, marchará con su ejemplo de lucha y tenacidad a la Plaza de Mayo este 9M.
Del mismo modo las aguerridas trabajadoras del Hospital Garrahan, en lucha contra las cesantías de venganza del gobierno por haber luchado y quebrado el ajuste contra los salarios. Las docentes que fueron al no inicio en numerosas provincias y en las universidades preparan el paro por tiempo indeterminado. Las valientes jubiladas que no se dejan doblegar con represión, las piqueteras que pelean en defensa de los comedores populares y las mujeres que pelean y se organizan contra todas las violencias en cada lugar de trabajo, de estudio y en cada barrio.
Las madres protectoras, los familiares de víctimas de femicidios, narcofemicidios, de los crímenes de odio y de las redes de trata, junto a las sobrevivientes de abusos en las infancias y adolescencias, serán también parte de un grito común de lucha en esta jornada.
Que este nuevo día internacional de la mujer trabajadora sea un puntal para reforzar la pelea contra toda opresión, violencia, saqueo y discriminación, que hoy se resumen en la lucha por: ¡Fuera Milei, fuera Trump y fuera Netanyahu! Abajo la reforma esclavista. ¡Arriba las trabajadoras!
*Juliana Cabrera. Dirigente del Partido Obrero y del Plenario de Trabajadoras










