Vecinalismo recargado

Columnas y Opiniones 14 de mayo de 2019 Por
A diferencia de la primera era del vecinalismo, que aparecía como una vía de escape de la política, ahora este movimiento se convierte en su puerta de entrada.
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El vecinalismo está resurgiendo y no sólo en Tigre. En el transcurso de unas semanas vimos aparecer nuevos partidos locales en la mayoría de los distritos de Argentina y revitalizarse a los clásicos “vecinalismos” a raíz de los buenos resultados que vienen consiguiendo desde el inicio del calendario electoral en Neuquén.

Muchas son las razones del crecimiento que ha venido experimentando este movimiento en los últimos años y que se ha acelerado camino a las elecciones nacionales. Algunas tienen vinculación directa con el propio dispositivo electoral, otras son el emergente de transformaciones profundas que vienen experimentando las comunidades en el siglo XXI.

Hablando estrictamente de Tigre, se pueden identificar, al menos, 10 agrupaciones vecinales: Partido Vecinal para el Cambio Social, Espacio Ubieto, Opción Vecinal, Visión 2030, Compromiso por Tigre, Acción para Crecer, Unidos por Tigre, Tigre Futuro, Huellas de Tigre y Acción Comunal (que forma parte de la Alianza Cambiemos).

En la era de esplendor del vecinalismo, a finales de la década de los 90 y principios del 2000 el vecinalismo se fortaleció tras la consigna del “que se vayan todos” mostrándose como una alternativa a los partidos tradicionales, que había perdido representatividad tras las sucesivas crisis económicas que había sufrido Argentina. En la actualidad el vecinalismo parecería ser observado desde otra perspectiva, podría convertirse en la puerta de entrada de los vecinos a la política, a la que vivieron como ajena durante años y ahora parecen redescubrir. La unión de los vecinos como fuerza transformadora de las ciudades va tomando envión. No se trata de conformar espacios para la discusión de los temas públicos de forma tangencial a la política, como fueron las asambleas, sino de arremangarse y meterse de lleno en la disputa electoral.

 Si analizamos en profundidad las causas del resurgimiento de este movimiento podemos identificar:

Micropoderes: el vecinalismo constituye en sí un micropoder, en el marco de las teoría de la transformación de los esquemas de poder a nivel global y local.

Prestigio: el vecinalismo cuenta en su historial con intendentes de alta imagen positiva y gestiones de alto prestigio.

Grieta: el vecinalismo permite, al menos a nivel local, escapar a la grieta. Un vecino puede sentirse identificado con Cambiemos o Unidad Ciudadana a nivel nacional pero optar por un gobierno con mirada local en su municipio. 

Fenómeno internacional: la frase pensar global y actuar local sintetiza el retorno a lo local, fundamentalmente en los más jóvenes, que comienzan a revalorizar lo que ocurre en sus ciudades. A este fenómeno se lo suele llamar localismo.  

Federalismo incompleto: los años van pasando y Argentina no logra transformar su matriz fiscal y matriz de toma de decisiones, permaneciendo esta última demasiado alejada de lo que sucede en los municipios. El vecinalismo es un camino para forzar ese debate tan postergado. 

Autonomía Local: aún sin manifestarse en esos términos, sobrevuela la idea de que los municipios dependen de tener sintonía política con los gobiernos provinciales y nacionales para “conseguir obras”. Esta situación podría resolverse mediante el impulso de las autonomías locales que pueden dar las fuerzas vecinales. 

Crisis de confianza: en un contexto de desconfianza de los ciudadanos en las instituciones lo cercano, lo conocido, comienza a ocupar un lugar central.

●  Incertidumbre: crece la incertidumbre y tendemos a refugiarnos en lo local. 

● Segmentos y territorios: los gobiernos modernos ya no sólo piensan sus municipios en clave territorial sino que gobernar para los diferentes segmentos se ha convertido en otra forma de lograr mayor impacto de sus políticas. El vecinalismo resuelve en parte esta discusión en tanto no es un movimiento emparentado con algún segmento de la población en particular sino que pretende representar a todos los vecinos de un distrito. 

Acuerdos posibles: el histórico llamado a la construcción de una “Moncloa Nacional” que aparece repetitivamente en cada momento de crisis, puede tener su correlato local si se prioriza una mirada sobre el municipio. .

Gobernabilidad: el vecinalismo tiene la capacidad de representar en el plano local a todos los espacios políticos de la esfera nacional, logrando de esta manera vínculos que fortalecen la gobernabilidad. El vecinalismo puede ser el terreno fértil para lograr coaliciones amplias y sólidas.   

Simbología: la falta de apego a los íconos de los partidos tradicionales, especialmente en los más jóvenes, convierte al vecinalismo en un movimiento moderno, cuya estética puede ser reflejo de lo que ocurre en otros ámbitos de la cultura actual.

Zapatero a tus zapatos: los ciudadanos exigen cada vez más a intendentes, concejales y consejeros escolares que se concentren en los problemas locales. La discusión de la política nacional es percibida como lejana, sin lugar para la participación ciudadana.

El vecinalismo resurge con fuerza, ahora es responsabilidad de los dirigentes y vecinos estar a la altura de las circunstancias. Lograr conformar coaliciones con pluralidad de voces, con la mayor representación posible, para que los municipios lleven adelante profundas transformaciones a través de planes de gobierno de estricto corte local. Los ciudadanos y las ciudades lo necesitan.

 

Gonzalo Meschengieser - Espacio Ubieto

 

 

 

 

 

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