Urbino: La cuna de Raffaello, Bramante y Valentino Rossi

Columnas y Opiniones 13 de marzo de 2019 Por
Italia no solo es Roma, Florencia y Venezia. Existe también otra poco conocida, que les propongo descubrir, en la que es posible huir de las multitudes, cultivarse, disfrutar, conocer el mundo con toda su historia y su arte.
Urbino
Urbino

Recorrer este lugar es volver a los días gloriosos del renacimiento.

Y esto fue gracias al Duque de Urbino, un amante de la belleza que reunió a los artistas y arquitectos de la época para convertir ésta ciudad en una pequeña joya.  Un laberinto de callejones medievales, el conjunto de edificios de ladrillos y de piedra clara con techos de tejas rojas, y el Palazzo Ducale bello e importante, hacen de ésta una majestuosa ciudad.

Urbino pasó a formar parte del ejido romano en el año 46 aC. Como casi todas las ciudades y repúblicas de Italia, también fue dominada por los godos, bizantinos, romanos y sufrió luego las luchas entre sus vecinos.
Con Montefeltro desde 1135-1202, la ciudad empezó a tener años de estabilidad y bonanza, convirtiéndose en una corte de príncipes, rodeándose de los mejores artistas y arquitectos de la época que le dieron la majestuosidad y belleza.

Fue la cuna del gran pintor Raffaello Sanzio, el arquitecto Bramante y también de Valentino Rossi, el gran campeón de motociciclismo.

Se la puede recorrer muy fácil y agradablemente. Tiene forma de lengua y son dos las calles principales que la recorren desde Il Poggio en un extremo hasta Il Monte en el otro. Via Raffaello, que va cambiando de nombre y la Corso Garibaldi con sus pórticos, nos llevan hasta la Piazza della República por una vía cubierta.           

En la Piazza del Rinascimento se encuentra el Palazzo Ducale, uno de los más bellos de Italia. Construido entre 1444 y 1482, del más puro estilo renacentista, refleja gracia y belleza. Fue construido para el Duque Federico da Montefeltro, astuto negociador y mercenario, pero también hombre culto y de refinados gustos, como lo demuestra la colección de pinturas, libros y la arquitectura del palacio.
El duque se había hecho construir una rampa helicoidal, por Francesco di Giorgio Martini, para poder subir a caballo desde los establos hasta el palacio. ¡Algo que solo se podían permitir los duques!

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Al lado del Palazzo en la Piazza Federico, se encuentra el Duomo construido en 1063, dedicado a Santa María Assunta. Durante el gobierno de Montefeltro fue modificado en estilo renacentista. En el siglo XVIII fue reconstruido casi totalmente en estilo neoclásico, debido al terremoto de 1789.

La universidad de Urbino es una de las más antiguas y prestigiosas del mundo y hace que la ciudad se encuentre poblada de estudiantes todo el año. ¡La universidad de Filosofía y Pedagogía lleva mi apellido! Seguramente, fue en reconocimiento a algún antepasado.

En todas las callecitas hay librerías, bares y cafés, y si se quedan más de un día podrán disfrutar de buenísimos restaurantes, alguno de tres estrellas Michelin como La Terraza del Duca, en Borgo Mercatale 22.

A mí me gusta perderme, preguntar, o seguir algún aroma. Aunque si se quedan por poco tiempo, lo más lógico es que consigan un mapa de la ciudad.

La UNESCO ha incluido a Urbino como patrimonio de la humanidad, debido al aporte que tuvo en el renacimiento. Si tienen la oportunidad de viajar, no dejen de conocerla.

Gran parte de éste texto se encuentra publicado originalmente en www.recorreitalia.com

SILVANA SALVUCCI

SILVANA SALVUCCI, autora de www.recorreitalia.com 

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