Atravesar el infierno para hoy tocar el cielo con las manos

Columnas y Opiniones 03 de octubre de 2019 Por
Carta a la sociedad.
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TODOS TENEMOS UN PROPOSITO EN LA VIDA, Y ALGUNOS LO ENCONTRAMOS A PARTIR DE LAS EXPERIENCIAS DURAS VIVIDAS y sobre todo cuando enfrentamos a nuestro peor enemigo, nosotros mismos.

Me recibí de Abogado.

Recuerdo una mañana en el hospital Borda a un psiquiatra muy prestigioso que hablaba con mi madre. Yo estaba escondido en una de las esquinas sin que me pudieran observar. En uno de esos momentos de la charla, escucho al psiquiatra que la mira a mi madre y le dice:

-Señora ¿usted no tiene otro hijo?-

-Déjelo a esté, Pablo está perdido, ocúpese de su hija-

Cuantas personas viven esta situación, que responsabilidad tenemos en lo que decimos ante las personas.

Todo lo que podemos cambiar con una mala palabra o una buena palabra.

Somos en ciertas ocasiones verdugos del destino de familias enteras, cuando nuestra lengua inyectada con veneno no hace otra cosa que cortar oportunidades y matar sueños ajenos.
De gente como está dependía mi vida y de gente como está dependen tantas otras en este momento a lo largo de este país y del mundo

Un viernes 31 de octubre de 2004 entré al hospital psiquiátrico José Tiburcio Borda, situado en Argentina, Buenos Aires, precisamente en el barrio de Barracas.
Acompañado por la policía federal, en un móvil esposado. No entendía bien la situación, aunque era consciente en el fondo, que ya no podía controlar mi vida, que ese control había sido tomado por las drogas y mi futuro no tenía destino.

Ingrese aproximadamente a las 22 horas, proveniente del juzgado en lo civil que instruía mi causa. Mis padres, al ver que no podía controlar mis actos, me realizaron una protección de persona, situación judicial, que sirve para proteger a un individuo, que hoy no puede decidir bajo control propio, y está cada vez más alejado de la realidad.

En el juzgado, me habían comentado que iba a pasar internado el fin de semana, para bajar mis decibeles. Fue el fin de semana más largo de mi vida, que se convirtió en una pesadilla de cuatro años.
Los inviernos en el hospital psiquiátrico Borda eran muy duros. Las estufas no funcionaban, las colchas y frazadas estaban en muy mal estado, aparte nunca alcanzaban para todos, morían de frio los pacientes más grandes de edad.

Recuerdo verlos pasar en una camilla, tapados con una manta, tratados como números en un legajo después de tantos años de estar encerrados, para algunos ese era su final que tranquilamente podría haber sido el mío.

Todas las situaciones que atravesamos accidentalmente o bajo nuestra razón, en este camino llamado vida, tienen consecuencias.

Todos los días, tomamos más de dos mil decisiones. Desde que nos levantamos, hasta que cerramos nuestros ojos para descansar, y volver a levantarnos, con fuerzas renovadas, para seguir tomando decisiones, que forjarán inevitablemente el destino de nuestra vida.

Todo en la vida, sucede por razones que a veces no entendemos pero el tiempo nos forja de experiencias buenas y malas, para poder continuar nuestro camino. Algunos tienen más suerte y otros lamentablemente no podrían escribir estas palabras.

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foto del Pabellon 14/22 hospital Borda, barrio barracas, capital federal donde estuvo internado Pablo, dos años despues fue clausurado por la muerte de Matias carbonnel, De ponerse en el lugar de los que ya no tienen voz, comenzando a estudiar abogacia para que no se vuelvan a repetir estas violaciones a los derechos humanos desde la politica de salud.

Para aquellas personas que estén peleando contra sus inseguridades, con su propio yo interno, con su depresión y contra todo lo que este manejando hoy tu vida.
La libertad, la conseguimos cuando podemos decidir por nosotros mismos, y más aún cuando esas decisiones influyen en otras personas, para ser un poco responsable del cambio en sus vidas.

No existe una fórmula, para salir de lo que hoy estás viviendo en tu vida, porque todos atravesamos caminos diferentes, que nos conducen a lugares diferentes.

No todos tenemos la misma visión o fuerzas, pero en algo que podemos coincidir todos, es que somos hijos de Dios. 

Todos tenemos un libre albedrio, que es el poder de decisión sobre nuestra vida. Debemos ser responsables, ante todas nuestras decisiones, que van a ser el resultado, que llevara nuestro futuro . Nunca culpemos a alguien, sin conocer su historia de vida, que lo haya llevado a ser quien es hoy.

Si yo pude vos también, te aliento a transformar lo peor que te pasó en lo mejor que te pasó en la vida, desde la resiliencia.

Te invito, a través de esta historia de vida, a caminar juntos, para cambiar tu mundo. Para el que pueda escribir, la próxima hoja de tu destino, seas vos.

Por Pablo Rossi - Flamante Abogado 


Link video nota c5n https://www.youtube.com/ watch?v=erAv34rRtHE
 

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