11S - Ser docente

Columnas y Opiniones 11 de septiembre de 2019 Por
Ser docente es una profesión realizada desde la dignidad del conocimiento como motor para transformar vidas.
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Es ser un hacedor de caminos, encendedor de lámparas, brújula, faro….

Es ofrecer los ojos propios para que nuestros estudiantes puedan mirar la realidad sin miedo; pero es también, y sobre todo enseñar a ver con ojos propios a pesar del miedo.

Ser docente es ser estilista de almas, es brindar vuelos de alturas, sembrar utopías, el riesgo y la aventura de las cumbres, es huella subjetiva de artesano…

Ser docente es ser apasionado; es reconocerse hablado por el sistema capitalista global y sus consabidas lógicas de alienación y cercado y, a pesar de ello poder tomar distancia produciendo discursos y prácticas auténticas.

Ser docente es estar dotado de un toque utópico, amoroso de lo humano y esperanzador. Esta es la razón por lo que vale la pena transmitir la cultura, construir el saber, transformar lo que deshumaniza, soñar nuevos mundos…

Los desafíos de este tiempo

Es imperioso reivindicar el lugar del docente como intelectual de la cultura, como movilizador de pensamiento.

Sabernos hacedores de cultura, seres políticos, ciudadanos responsables en la historia, forjadores de subjetividad y cultura, es lo que nos posiciona en un lugar de mayor relieve y dignificación de nuestra tarea educativa. Sin apuesta por educador no hay posibilidad transformadora de la educación.

Necesitamos poder hablar de lo que acontece en la realidad y para ello necesitamos de docentes que tengan conocimiento de lo que pasa y que puedan habilitar y educar en el diálogo respetuoso, plural, democrático y crítico.

Por eso los docentes tenemos el desafío de ayudar a construir y transmitir un conocimiento socialmente significativo que nos ayude a crear una nueva sensibilidad social.

Debemos pensar la escuela como construcción de sentidos sociales

.y  preguntarnos :

¿Qué nos demanda esta sociedad en que vivimos?

¿Qué sociedad queremos construir?

¿Cuál esa sociedad que nos permitirá vivir a todos?

¿Cómo queremos que el otro habite, pueble y transite este mundo y el mundo futuro?

Debemos vivir y caminar el mundo, participar del mundo y pertenecer a este, con la conciencia que detrás nuestro y junto a nosotros, otros también deben poder hacerlo y mejor que uno.

En palabras de Patricia Redondo:“ Probablemente, enseñar represente un gesto obstinado, casi apasionado, muchas veces invisible, pero que necesita de más y mejores políticas de redistribución y reconocimiento”.

Mientras buscamos transformar el sistema que vivimos y construir la escuela para todos, construimos la escuela como espacio contracultural que le ofrece un desafío a la cultura presente.  

Sabemos que la educación no puede provocar la transformación socio económica que necesitamos, pero sin ella eso es imposible.

En la base de toda esta reflexión está la misma convicción del maestro Paulo Freire:

“La escuela no puede cambiar el mundo; pero sin ella esto es imposible”

“La escuela no cambia el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo”

Hoy se hace necesario más que nunca apasionarse por la tarea educativa, es casi una obligación, un imperativo ético y una cuestión de responsabilidad histórica.

 

Por Lic. Diana Luz Yacuzzi - Docente - Directora General de Educación - Municipalidad de Escobar

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