El amor es así

Columnas y Opiniones 11 de agosto de 2019 Por
"Yo ya era así antes de que tú llegaras.. Incluso antes de que llegaras yo ya vivía enamorado de ti y a veces, no pocas, te extrañaba como si supiera que me hacías falta".
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Como diría julio Cortázar, Alberto era lo que al peronismo le hacía falta. Un poco de Alberto, nada tan complicado como volver a pegar las piezas del jarrón roto. El odio, pasa. Pero el amor, sucede.

El país transita horas definitorias, no es el sufragio en sí lo que hoy se define. Se debate dos modelos y no es cosa nueva. No era entre el kirchnerismo o el macrismo. Era el modelo neoliberal frente al deficiente capitalismo inclusivo, que cada tanto sobrevuela el subcontinente, trayendo amores e ilusiones y odios para otros. Pero que siempre ha traído vientos de progreso y desarrollo para nuestros pueblos. La vieja dicotomía de colonia o nación no gana elecciones pero no deja de ser verdad. Somos la herencia de proyectos inconclusos.. Quién puede comprender los vaivenes de los tiempos? Las fatídicas traiciones? La magia de esta tierra, no sé deja conocer tan fácilmente, y como las mejores cosas guarda una relación particular con el tiempo. Dura de explicar la sociología de este suelo y más aún desde que se han formado estos Fuertes eslabones de la gran cadena mediática. A simple vista, menos cruenta que las botas militares pero no por eso menos efectiva. El gobierno no agotó su política y simplemente, se los comió la realidad, a esos votos que no tuvo. Al revés del kirchnerismo, que perdió en lo político lo que había ganada en lo económico, y también en lo político.

Efímero es siempre un proyecto que no logra vencer en el campo de lo cultural lo que logra en el campo de lo económico. Por eso, no pudo retener su poder, encontrar el recambio, un liderazgo al menos de campaña, no pedimos ni conducción política. Liderazgo de campaña que le faltó a Daniel scioli? Seguramente, ni él ni la fuerza política que conducen Cristina Fernández de Kirchner, ni los gobernadores ni los intendentes, ni la aritmética de los que se iban y los que se quedaban, estaban preparados para ganar la elección. Y cuatro años después de gobierno adversario, la universidad de la realidad forjó la unidad. Aunque, aún no discutió las diferencias, y eso no lo hará hasta le 10 de diciembre, al menos en forma pública. El peronismo encontró un candidato, que fidelizó al votante kirchnerista y sumó a la gran mayoría del peronismo que no quería llevar a otro mandato presidencial a CFK. La puesta en marcha del aparato ideológico del estado de manera violenta y con una profundidad de disputa de lo cultural que encontró y construyó un anhelo histórico a lo que fue una Argentina preperonista, generó la reacción de sus agredidos. Ese es quizás el error más grotesco del partido de gobierno. La pregunta es si le cabía otra estrategia en la construcción de su ideario antipopular, si necesitaba fidelizar la totalidad del votante de "derecha" y "centro derecha"? Quizás no le dieron los números entre los de la pobreza, el desempleo y también los que se siguen identificando con los planteos exclusivos del gorilismo sociocultural, que no es de clase sino de ideología. 

Hace unos días, caminaba con mi compadre por Chacarita, conocido barrio porteño, cuando me detuve a comprar una oferta de paltas criollas de 2 x 60. Las vendía un viejito muy humilde (según su ropa nos indicaba) de unos 75 u 80 años, como al realizar la transacción él nos llamó "compañeros", mi compadre se apresuró a decir: "qué lindo día peronista". Realmente lo era. Pero el hombre necesito aclarar y dijo, de la nada: "estaba mirando la televisión. Estaban esas mujeres cortando el centro, con 5 o 6 chicos cada una.." Y remató: "si gana ella vamos a  poder comer, como antes, pero se nos va a llenar el país de pibes". Concepto más ajeno a la representación de su existencia actual, no debe haber. Le molesta que? Los pibes. Los hijos, que según el dicho es: "la riqueza de los pobres". Para el jubilado el problema no es que a su jubilación se la comió la inflación de los productos de primera necesidad y la dolarización de las tarifas de los servicios públicos, que diezmaron el salario real de la gran mayoría de los jubilados. A esto me refiero con "gorilismo sociocultural". La culpa es de los pobres (o de los indigentes, mejor dicho). Siempre del que sigue en la cadena de la debilidad. Así actúa la cultura dominante, convirtiendo al oprimido en opresor. Más de 70 años de probadas conquistas que cuando fueron canceladas solo trajeron crisis económicas, que pagamos nosotros, en efectivo. Nunca los poderosos, nunca los opresores. Los pagamos materialmente y también con sangre.  No pueden hacerse las víctimas de nada, fue esa "chusma de planeros que solo sirven para hacer hijos" la que pagó cada una de las crisis y puso el hombro para los trabajos mal pagos y el lomo para los palos. La ideología sado masoquista del opresor tiene un sustento material que casi no encuentra beneficiarios, ni la suerte del contexto internacional favorable que (sí tuvo el menemismo), los acompaña.

Y con Alberto, se rompe la fábula de "nosotros o el fin del mundo". Era "nosotros o la inclusión". Y como le duele al odio la inclusión...

Hoy los argentinos y argentinas dimos un gran paso en la estrategia para salir del entuerto neoliberal que montaron, a puro circo y globos coloridos, los dueños de todo. Hasta hoy, incluso, dueños de la única herramienta que tiene la sociedad para lograr su liberación: la política. Atacada por los CEOs de las grandes empresas, para continuar en su afán d tenerlo todo, hasta las voluntades de los pueblos.

En esta jornada, donde la veda hace abundar el silencio, se sigue discutiendo la profundidad de los modelos ideológicos. Lo dijo el pedagogo brasileño Paulo Freire: "no existe la imparcialidad. Todos son orientados por una base ideológica. La pregunta es si su base ideológica es inclusiva o exclusiva. Hoy se votó eso, a mí no jodan, no me den vueltas ni excusas ni digan que no avisamos. No se hagan los distraídos. Es cierto que aún falta (la que menos nos asusta es el tiempo) pero seguro que es por acá. Era de esperarse, el odio no puede durar por siempre. Y el amor, si lo sabrá Cristina, aveces si. 

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