BAGNO VIGNONI – Toscana

Columnas y Opiniones 01 de agosto de 2019 Por
Bagno Vignoni es un lugar verdaderamente encantador, detenido en el tiempo.  Se encuentra en la región de la toscana en la Val D’Orcia, queda a 52 km de Siena y a 188 desde Roma.
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Cuando elegí este lugar para venir era porqué había visto una foto de la fuente de la plaza toda cubierta de bruma, lo que le confería una atmosfera fascinante y mágica. Mientras estuve eso no sucedió porque era verano.

Lugar ideal para recorrer toda la zona de la Val Dórcia con sus hermosos pueblos como Pienza, Montalcino, Montepulciano y otros.

Como este lugar hay muchos que ya les comenté, aquí uno espera ver aparecer algún antiguo poblador o noble romano viniendo a disfrutar de las aguas termales, de las que gozaron los etruscos.El camino provincial, una vez dejada la autostrada es lindísimo, igual a las postales que vemos de la Toscana

Pare varias veces para que mi memoria lo recordara y tomar fotos para compartir lo hermoso del paisaje y a los cipreses más fotografiados del mundo “I cipressini de San Quirico d’Orcia”, que estan a un lado de la Via Cassia sobre una pequeña colina.

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Ya creo haberles comentado que hay lugares y cosas que es difícil trasmitir lo que se ve, lo que se siente y lo que sucede en la imaginación.

Me hospede en el hotel Albergo Le Terme, en Piazza delle Sorgenti 13, al comienzo del pueblo. Ubicado frente a la gran plaza de agua, con piscinas termales, jardín y una hermosa glorieta.

Fue la residencia de verano del Papa Pio II, ahora convertida en un hotel. Dejé mis cosas y me senté en el bar que mira a la fuente a comer algo liviano y ver que podía hacer, en realidad en estos lugares no hay nada para hacer y eso hice por un buen rato.

Este micro borgo medieval, hasta ahora no vi uno tan chico es muy particular, tan solo 30 habitantes. Le debe su nombre a un antiguo castillo o Rocca Vignoni, que en el medioevo sirvió para proteger a la población, de las continuas guerras entre Siena y Florencia, la dominación papal y la lucha entre guelfos y ghibelinos. En más de una oportunidad redujeron el borgo a escombros. 

La plaza es una gran piscina de agua termal, llamada  La Vasca de le Sorgenti, tal como esta se construyó en el año 1500. Los orígenes del lugar se remontan a los etruscos y luego romanos.  Su fama se mantuvo a través del tiempo en parte debido a los peregrinos que transitaban la Vía Francigena en dirección a Roma. Ya en el siglo XII venían personajes ilustres como Santa Caterina di Siena, traida por la madre para que en este ambiente mundano se encontrara con señoras y caballeros con el objeto que desistiera de su vocación, Papa Pio II, Lorenzo el Magnífico, Catalina de Medici, a descansar y tomar baños termales.

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En uno de los lados de la fuente se encuentra la iglesia de San Giovanni Battista, de estilo gótico, de una fachada muy simple.

En el lado más corto de la fuente se encuentra el Loggiato di Santa Caterina, una construcción cubierta, de estilo renacientista, donde se atendía a los impedidos. 

Se cuenta que venían a bañarse los soldados sieneses y los florentinos después de sus luchas. 

En el cuarto había ojotas, una gorra para el pelo, una bata, un toallón, todo dentro de una bolsa. Me puse la malla y fui a las piscinas termales que son dos, una de agua a unos 37 grados y otra con hidromasajes más fresca. Una zona para tomar sol y otra para descansar a la sombra.  Samovar con distintos tipos de té, diseminados en el jardín o en la piscina y después al Sauna Romano, luego relax en el tepidarium y tisanas reconfortantes, ¡ya les dije esto no es joda! Es solo para entendidos en el “benessere” (bienestar) y como dicen acá “il dolce far niente e coccolarsi” (El dulce hacer nada y mimarse).

Delizioso, incantevole, magnífico, stupendo, son palabras que usan los italianos muy frecuentemente, pero si quieren pueden agregar las que los inspiren.

Debido al agua termal que les permitía funcionar todo el año, existieron cinco molinos harineros de gran importancia, en lo que se llama Parco naturale dei Mulini.

El agua surge a 49 grados y desde la fuente de la plaza, salen pequeños arroyuelos que pasan a través del pueblo donde uno puede mojar pies y manos y gozar de todas la propiedades de este agua. Hace mucho tiempo que en la gran piscina no se pueden tomar baños. Debajo del barranco cae el agua a una piscina natural donde el agua es de un hermoso color turquesa. Estas termas hasta hace poco tiempo atrás eran libres.

Antes de la cena di una vuelta por la zona donde había una canalización de agua para unos molinos harineros y a la vez unas fuentes todo con agua termal. Un lugar sumamente interesante.

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Fui a cenar al restaurante del hotel La Terrazza, que tiene una buenísima cocina, y vista nocturna sobre la plaza de agua muy sugestiva.

De entrada comí un tortino de queso de cabra, luego risotto al tartufo, un Brunello di Montalcino 2010, y un café. La cena perfecta, el lugar soñado y la noche con luna. Que mas se puede pedir, solo dar gracias por poder estar.

 En el SPA había conocido una chica llamada Cristina, compartimos parte de la cena y después dimos un paseo por las callecitas. La noche se prestaba.

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El último día desayune con Cristina, en la vereda de la fuente. Nos intercambiamos teléfonos y correos.

Deje el hotel con pena ya que me gustó muchísimo el lugar. Este es otro de los lugares al que volveré. 

Desde aquí tenía que ir al aeropuerto de Fiumicino a devolver el auto y tomar un vuelo a Catania. Llegué sin inconvenientes, devolví el auto sin un raspón después de haber hecho más de 2500 km.

SILVANA SALVUCCI, autora de www.recorreitalia.com 

[email protected]

 

Gran parte de éste texto se encuentra publicado originalmente en www.recorreitalia.com

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