Dicha ley es en sí misma un homenaje político y social a la lucha de las mujeres a lo largo de la construcción histórica de nuestro país. Fueron las mujeres las que se impusieron frente a las distintas coyunturas, que, si no fuera por su constante compromiso por conquistar derechos y ocupar un rol protagónico en la sociedad quizás hoy nos encontraríamos socialmente involucionando, porque a mi forma de ver la mujer se constituye en todo nuestro recorrido histórico como un actor central, aunque muchas veces invisibilizado, en la ampliación derechos y por ende en la permanente lucha por alcanzar la justicia social.
Esta fecha refleja, visibiliza y pone de manifiesto que construir, ejercer y ampliar derechos es una tarea constante, que muchas de las veces se encarnan en el liderazgo de mujeres que representan los sueños de otras tantas miles, que anhelan una patria que las mire, que las abrace, que las integre, que les permita el pleno desarrollo. Nuestra historia esta marcada por mujeres que se pusieron en sus espaldas la lucha por aquello que le es propio, como no mencionar a Cecilia Grierson, a Alicia Moreau de Justo, a Julieta Lanteri y a la figura que marco un antes y un después en la vida democrática argentina, y que supo construir poder popular para que eso se traduzca en derechos, esa mujer es Evita.
Pensar en mujeres con poder, mujeres con derechos es animarnos a ampliar, a deconstruir, a repensarnos, a aprehender un nuevo paradigma basado en el equilibrio, la pluralidad de voces es caminar a institucionalizar los debates desde la paridad y abrir los espacios para el ejercicio del poder por parte de las mujeres. Tal vez esto pueda interpretarse como un desplazamiento o una perdida de poder por parte del hombre, pero en realidad adquiere un significado que no es mas que avanzar hacia una sociedad del futuro, donde lo que hasta ahora estaba en el subsuelo de la patria tome visibilidad, es construir la realidad desde la diversidad.
Celebrar esta fecha es reflexionar, es abrir camino, es actuar con responsabilidad. Me sería imposible pensar esta fecha tan actual sin considerar el 23 de septiembre de 1947 y esas palabras que no son más que la que la voz popular del triunfo, “En contacto directo con el pueblo, he aprendido una lección más en la vida. La lección ejemplarizadora de la mujer abnegada y de trabajo, que lucha junto al hombre por la recuperación y por la paz. Mujeres que suman el aporte de su voluntad, de su capacidad y de su tesón. Mujeres que forjaron armas para sus hermanos, que combatieron al lado de ellos, niveladas en el valor y el heroísmo. Mis queridas compañeras; ¡Inspirémonos en su ejemplo! Este triunfo nuestra encarna un deber, como lo es el alto deber hacia el pueblo y hacia la Patria” Evita.
Por Javier Forlenza – Concejal de Tigre










