Meritocracia, trabajo y reconstrucción Argentina

Hoy festejamos el día de trabajador. No importa la diferencia entre cargos, sueldos, profesiones o situación laboral.

Todos nos levantamos con ese objetivo, con algo para cumplir, con la idea de llevarle el bienestar diario a nuestra familia. Trabajar es tener proyectos, expectativas, sentirse útil. Pocas cosas son más valiosas que el reconocimiento de nuestros pares o superiores. Pero todo esto en la Argentina de hoy no se tiene en cuenta.

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Desde la cima del poder, encabezado en el Presidente Alberto Fernandez se trabaja en contra de la meritocracia. Se habla en contra del esfuerzo como si esto fuera algo malo, algo negativo. Hoy en día, en medio de una crisis sin precedentes y con resultados que aún no podemos calcular, la cultura del esfuerzo y el trabajo deben ser los dos pilares sobre los cuales reconstruir a la Provincia y al País cuando se supere la pandemia. Es un mensaje peligroso y mentiroso.

No está mal esforzarse, no está mal el mérito y no esta mal superarse. Por lo que sí debemos apostar es por la igualdad de oportunidades. Esa igualdad que hoy no existe. Con ciudadanos que puede mandar sus hijos a l colegio y otros que no. Con argentinos que pueden trabajar y otros que no.

No es menor reflexionar en este día sobre la posibilidad de trabajar. Tenemos cientos de rubros afectados por restricciones. Medidas lógicas en medios de una pandemia, pero que se aplican de manera inútil hace más de un año. Ese combo, sumado a problemas estructurales de nuestro país nos llevo a los actúeles indicadores de desocupación y de pobreza.

Es por eso, que en este día tan especial y en un contexto muy difícil, debemos estar más unidos que nunca, sabiendo que esto también pasara y que el trabajo diario de cada uno de nosotros tendrá un rol fundamental en la reconstrucción de la Argentina.

Feliz día para todos los que se levantan cada mañana, tratando de buscarle la vuelta y trabajando para darle a su familia lo que necesitan y merecen. Por todos ellos, felicidades y a no aflojar!

Por Sebastian Neuspiller, médico, ex Superintendente de Servicios de Salud