Por Malena Galmarini*
El Día Internacional de la Mujer no es una celebración. Es una jornada de memoria, reflexión y lucha. Un día para reconocer conquistas, pero también para recordar los desafíos pendientes.
El peronismo fue uno de los grandes impulsores de los derechos de las mujeres en la Argentina y tiene la responsabilidad histórica de seguir siéndolo en tiempos en los que desde el poder se intenta relativizar esas conquistas o minimizar el rol que tuvieron las mujeres en la construcción de nuestro país.
Nuestra historia es clara. No luchamos solo por el derecho al voto femenino. Cuando las mujeres votaron por primera vez en 1951, fueron elegidas 6 senadoras y 23 diputadas nacionales, todas pertenecientes al peronismo. Ese hecho marcó el inicio de un proceso de ampliación de derechos que continuó durante décadas.
A lo largo de los años se conquistaron leyes fundamentales para construir una sociedad más justa: igualdad de los hijos ante la ley, patria potestad compartida, jubilación para amas de casa, legislación contra la violencia doméstica, normas antidiscriminatorias, incorporación del delito de femicidio, cupo femenino y luego paridad de género en las listas, identidad de género, matrimonio igualitario y el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo.
Sin embargo, la igualdad legal todavía no se traduce plenamente en igualdad real.
En 1983 menos del 10% de los legisladores nacionales eran mujeres. Hoy alcanzamos el 50%. Pero aún existen provincias donde la participación femenina en los ámbitos representativos sigue siendo limitada.
Desde el regreso de la democracia hubo 112 candidaturas presidenciales, de las cuales solo 15 fueron encabezadas por mujeres. En 255 elecciones de gobernadores apenas seis resultaron electas. Hoy todos los gobernadores del país son hombres.
Actualmente tampoco hay ninguna mujer en la Corte Suprema de Justicia de la Nación y solo el 24% de quienes integran las cámaras judiciales son mujeres.
Estos datos muestran con claridad que la igualdad ante la ley es apenas un punto de partida. En los hechos, las desigualdades persisten.
Por eso preocupa cuando desde el gobierno nacional se banaliza esta jornada o se intenta instalar la idea de que la desigualdad de género es un problema superado.
El discurso de la meritocracia suele olvidar que las condiciones de partida no son iguales para todos. Millones de argentinas crían solas a sus hijos mientras trabajan, enfrentan desigualdades salariales persistentes y siguen siendo las principales víctimas de la violencia en el ámbito familiar.
También resultan preocupantes algunas decisiones simbólicas adoptadas en los últimos años, como la eliminación del Salón de las Mujeres de la Casa Rosada para reemplazarlo por un espacio en el que no se incorporó a ninguna mujer entre los llamados “héroes de la patria”. Son gestos que revelan una mirada limitada sobre el lugar que las mujeres han tenido y tienen en la historia argentina.
Frente a estas señales, la respuesta no puede ser el silencio ni el retroceso.
Hoy, en honor a quienes lucharon antes que nosotras y acompañando a las que vendrán desde todos los espacios políticos, debemos mantener vivo el desafío de conquistar una igualdad real y efectiva.
Como dijo Julieta Lanteri:, “Arden fogatas de emancipación femenina, venciendo rancios prejuicios y dejando de implorar sus derechos. Éstos no se mendigan, se conquistan”.
Nuestro compromiso es mucho más grande que cualquier provocación coyuntural. Se trata de una causa histórica que sigue vigente.
Porque todavía hay mujeres que sufren violencia.
Porque todavía hay mujeres a quienes se intenta silenciar.
Porque todavía hay mujeres que son asesinadas.
Queremos que no nos peguen, que no nos callen, que no nos maten.
Pero también queremos vivir en una sociedad donde el respeto, el reconocimiento y el amor formen parte de la vida cotidiana.
La lucha no es contra el amor.
La lucha es contra el desamor, la violencia y la muerte.
Porque las mujeres somos y damos vida, y nadie podrá arrebatarnos ese derecho y ese milagro.
*Malena Galmarini – Senadora provincial










