Llueve Sobre Mojado

La tecnología es como el fuego, “puede darnos luz y calor, pero su mal uso nos puede quemar, inclusive hasta quitarnos la vida”.

Conversando con mi amigo Alejandro “El Gringo” Cabilla y la Redacción de Norte Online, respecto a los acontecimientos sucedidos en Arabia Saudita, surgió la necesidad, en mi interior, de compartir la siguiente reflexión a través de la presente nota. No hablaremos aquí de las consecuencias económicas que la reducción a la mitad de la capacidad de producción del primer exportador mundial de crudo puede generar sobre la alicaída “salud” de la economía global, ni sobre el inoportuno momento en que esto ocurre (guerra comercial entre EE.UU. y China mediante). Tampoco de aquellos actores, privados y/o públicos, de escala nacional y/o global que puedan verse política y financieramente beneficiados, al respecto.

Citaré un fragmento de la canción de Fito Paez y el “inagotable” Joaquín Sabina que motivó el título del corriente escrito y que el “El Gringo” Cabilla me recordó mientras analizábamos lo recientemente acontecido en “medio oriente”. Dice:
“La última guerra fue con mando a distancia, el dormitorio era un vagón de soldados.”

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Lo “novedoso” y por demás peligroso de lo ocurrido, es que el ataque a la infraestructura petrolífera se efectivizó “a través” de Drones, en lo cual se estima además, que no se registro (por suerte) pérdida humana alguna. Por supuesto que ello resulta extremadamente deseable. Pero la complejidad del caso proviene de la completa anulación de la “compasión” y la “empatía” humana que se genera en un enfrentamiento armado que involucra a tropas del ejército. Más bien estas intervenciones se asemejan, con una cercanía prácticamente absoluta, a un videojuego donde no existe conexión alguna ni sufrimiento compartido (ya que no hay contacto) con aquellos a quienes llamamos nuestros “objetivos o adversarios”. 
La presente lejanía con el sufrimiento y el devenir de seres hermanos y semejantes a nosotros se potencia debido a que aquellas potencias que utilizan esta tecnología completamente “deshumanizante” no se ven completamente afectadas por las consecuencias socio-económicas que sus ataques generan. En las potencias desarrolladas existe la suficiente riqueza como para poder afrontar un repentino incremento del 20% en el valor de los combustibles, pero no así en América Latina, África y Gran Parte de Medio Oriente y Asia, donde hoy, de un día para otro (de forma literal) muchos ciudadanos han ingresado a la pobreza, pues el combustible afecta los precios de todos los bienes y servicios que se adquieren en el mercado.
La tecnología es como el fuego, “puede darnos luz y calor, pero su mal uso nos puede quemar, inclusive hasta quitarnos la vida”. La presente discusión trasciende si el ataque mediante un Drone fue perpetrado por fuerzas iraníes (tal como se ha informado) o por potencias económicas occidentales. Lo que se resalta es la consecuencia del creciente uso de la tecnología en los confrontamientos militares. Y es ni más ni menos que la anulación completa del sentimiento de empatía y compasión. Aquella que ha permitido grandes reconciliaciones en la historia de la humanidad. Que ha reunido a ex – combatientes de Malvinas tanto de nacionalidad argentina como británica. Realiza el autor una justificada aclaración. No se propone aquí modalidad de guerra alguna, ni se está a favor de ello. Lo ideal sería y, a ello aspiro, a vivir en un mundo sin conflicto armado alguno. Se solicita que no se interprete, que la actual “nota de opinión” posee la pretensión de “volver” a realizar conflictos armados con la intervención de tropas “humanas”.
Para concluir, recordaré otro fragmento de la referida canción:

“Adán y Eva no se adaptan al frío, llueve sobre mojado. Bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla.
Ya no sabe a pecado.”

Por Lic. Ezequiel Haedo – Lic. en Ciencias Politicas