El gobernador bonaerense Axel Kicillof difundió un documento firmado junto a mandatarios de otras cinco provincias donde expresan su rechazo al proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno nacional y convocan a las fuerzas políticas a votar en contra en el Congreso.
El pronunciamiento fue publicado en redes sociales y lleva además la firma de los gobernadores de Tierra del Fuego, Formosa, Santiago del Estero, La Rioja y La Pampa, quienes plantearon la necesidad de discutir cambios en la legislación laboral, pero cuestionaron el enfoque de la iniciativa oficial.
“Manifestamos nuestro pleno rechazo al proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno Nacional y llamamos a las distintas fuerzas políticas a votar en contra de esta iniciativa”, señala el documento.
En el texto, los mandatarios sostuvieron que la normativa vigente requiere actualizaciones frente a transformaciones tecnológicas y productivas, aunque advirtieron sobre los alcances de la propuesta en debate: “Ninguna reforma puede orientarse al desmantelamiento de derechos conquistados ni a la reducción de protecciones”.
El posicionamiento también vincula la discusión laboral con el contexto económico general. Según expresaron, la iniciativa se impulsa en un escenario de caída de la actividad y del empleo: “Lejos de resolver los problemas estructurales del empleo, el proyecto los agrava”.
Los gobernadores remarcaron que no rechazan reformas en sí mismas, sino el contenido del paquete legislativo actual: “No nos oponemos a todo cambio. Nos oponemos a este paquete de cambios, que nada tiene de moderno sino que simplemente consolida la desprotección”.
En esa línea, cuestionaron que la propuesta oficial se presente como un proceso de modernización: “La iniciativa en debate avanza en sentido contrario: no moderniza, precariza”.
El documento también advierte sobre el posible impacto en el empleo y las condiciones laborales: “No generará más empleo ni promoverá la formalización; por el contrario, facilitará despidos y reducirá estándares de protección”.
Otro de los ejes planteados fue el federalismo. Los firmantes consideraron que la reforma tendría efectos negativos en las economías regionales: “Se trata de una reforma profundamente antifederal”, indicaron, al tiempo que reclamaron instancias de diálogo con las provincias.
Además, vincularon la discusión con indicadores económicos recientes: “Desde que llegó el actual gobierno, su plan económico pulverizó 21 mil empresas y casi 300 mil puestos de trabajo”, afirmaron.
Finalmente, el pronunciamiento concluye con una convocatoria política más amplia: “La Argentina necesita modernizar su legislación laboral para ampliar derechos y promover el trabajo formal, no para retroceder en materia de protección”.
El documento fue difundido públicamente por Kicillof a través de sus redes oficiales y se suma a otros posicionamientos de gobernadores y dirigentes frente al tratamiento legislativo de la reforma.










