Kicillof: “No traten de politizar la pandemia, porque nosotros estamos mostrando que ese es el camino equivocado”

Discurso de Axel Kicillof en el anuncio de la nueva etapa de aislamiento y distanciamiento social, preventivo y obligatorio

Buenas tardes, quiero empezar nuevamente agradeciéndole al pueblo de la Provincia. A todos y todas las bonaerenses. No me voy a cansar de hacerlo, de agradecerles, porque sé todo el esfuerzo, sé también toda la solidaridad que se está poniendo en un momento de dificultades y de muchísima incertidumbre.

Quiero decirles que estoy orgulloso de ser Gobernador de una provincia como la de Buenos Aires que muchas veces fue señalada pero que en los peores momentos lo que hizo es multiplicar la solidaridad y el esfuerzo. Gracias en serio.
En este momento, las noticias que llegan del mundo, del coronavirus, son desalentadoras, son malas. El mundo está viviendo días con más infectados a nivel global. Ya se han superado los 17 millones de infectados y estamos cerca de los 700 mil muertos en todo el planeta. Es muchísimo. 
Y además, lo cierto es, que no solo no se ha superado, sino que el coronavirus va y vuelve en todos los países prácticamente. Lo que estamos viendo es cómo aquellos países que parecían tener controlado los contagios, hoy tienen los rebrotes o una mudanza del virus de algunas regiones a otras. Tal como dijimos acá en el AMBA, hay en el mundo una cuarentena intermitente.
Se ve en Estados Unidos, que ha determinado zonas rojas, 18 estados, entre los que se destacan Texas, California, Florida, que tiene un tercio de la población del país. Hoy en Estados Unidos hay más casos que allá por marzo. Han tomado decisiones prácticamente toque de queda para evitar los contagios.
Lo mismo en Israel, que parecía ya exento y ahora están con cierre de restaurante, de tiendas, volviendo para atrás.
España, nuevas regiones, País Vasco, Cataluña en este momento con cuarentena estricta en Barcelona.
Australia, otro lugar donde parecía liberado del virus y no es así, Alemania, varias regiones. En China, Beijing, de nuevo aparece un brote por un mercado de alimentos y de nuevo medidas restrictivas.
Digo esto porque hay quienes venden que la pandemia ya pasó, que es un tema argentino. De la misma manera que ayer nos enteramos que la economía norteamericana sufrió una caída de su PBI del 33%. Es la caída más grande en los últimos 70 años. ¿Saben qué? Es de los últimos 70 años porque la estadística empezó en el 47. Osea que es la más grande registrada hoy en la estadística norteamericana.
Es gracioso a veces, o trágico, ver cómo titulan algunos medios de comunicación. Cuando la economía cae en un país extranjero es culpa de la pandemia, cuando hay problemas económicos en Argentina es de la cuarentena. Se nota mucho, se nota mucho qué es lo que están apuntando y atacando. Por suerte no son tantos, pero lamentablemente no se pueden aceptar ni esas mentiras ni esas manipulaciones.
Lo que está dañando la salud y la economía internacional es pura y simplemente un virus antes desconocido, que no tiene cura y no tiene vacuna.
Sé que el ánimo de todos nosotros a veces flaquea. Pero quiero recalcar cuánto sirvió lo que hicimos. Tenemos que valorar las miles de vidas que se salvaron al día de hoy. En aquellas ciudades donde llegó el coronavirus y empezó a contagiar, menciono dos: Nueva York o Madrid. En Nueva York los primeros casos se vieron a mediados de marzo y un mes después, a mediados de abril, tenían 7500 casos en la ciudad de Nueva York. En un mes, no hay tiempo, no hay forma de afrontar una pandemia con esa velocidad.
Lo mismo Madrid, empiezan los primeros casos se dan a principio de marzo y el 27 de marzo ya tiene 3 mil 500 casos. ¿Por qué menciono esto? Porque el principal problema en términos de mortalidad, pero también de contagios, es cuando se da fugaz, como un relámpago, porque no hay tiempo de preparar el sistema, de cambiar las costumbres, para lavarse las manos, tomar distancia para hacer la cola dejando entre medio de una persona y otra, dos metros, no hay tiempo, no hay tiempo de ampliar la capacidad de camas, en los sistemas de salud más desarrollados y más poderosos del mundo. 
Y cuando no hay camas, no hay médicos, enfermeros, respiradores, entonces ya no hay forma de atender a los pacientes. Estos fueron los desbordes de muchísimos lugares del mundo. Eso lo evitamos de una sola manera: que es con la cuarentena que dictaminó Alberto y que llevamos adelante en todas las provincias. Es con el cambio cultural que nos trajo el coronavirus, es con la ampliación del sistema de salud.
Ahora voy a nuestra situación. Antes del coronavirus, antes de la cuarentena, antes de la pandemia, en diciembre del año pasado teníamos 883 camas en el sector público, de terapia intensiva para adultos, 883 camas en la provincia de Buenos Aires. Hoy tenemos 1979 camas. Más que duplicamos, 883 a 1979. Pero ¿cuántos internados hay hoy en la Provincia? 1130 en camas de terapia para adultos. Ya estaríamos desbordados. Ya había acá, en la Provincia, situaciones como las que se vivió, de gente en los pasillos, de gente deambulando y lo evitamos por todo el enorme, el inmenso esfuerzo que hicimos. Abrir camas, más de mil respiradores, llevamos distribuidos más de diez millones de barbijos quirúrgicos, que vinieron en 31 aviones, en 3 barcos y siguen viniendo. Todo esto era imposible si no contábamos con el tiempo.
Teníamos un sistema muy débil, muy frágil y lo fortalecimos Fue la decisión de Alberto, fue lo que hicimos en la Provincia con 135 intendentes, fue también porque el oficialismo y la oposición pudimos trabajar unidos. Y fue principalmente por lo que hicieron los 17 millones de bonaerenses, principalmente.
El enorme sacrificio, el enorme esfuerzo y la consciencia. Fue lo que nos permitió fortalecer el sistema de salud pero también contagiarnos mucho menos de lo que ocurrió en otros lugares y evitar una tragedia mucho mayor. 
¿Cuál es la situación al día de hoy? El AMBA es una sola región sanitaria, por eso no hay forma de que nos dividan, por eso no hay forma de que nos hagan pelear. Es lo mismo. El virus cruza la General Paz cuando quiere y por eso lo hace la enfermedad.
Y por eso los números que mostraba recién Alberto son así, y lo que decía también Horacio: la enfermedad se enseñorea en aquellos lugares donde hay más densidad poblacional, donde hay más edificios, donde hay más población por kilómetro cuadrado. Es así, es inevitable. Pasó en todas las grandes metrópolis.
Por eso nosotros tenemos un tercer cordón del conurbano que hoy tiene 1 positivo cada 200 personas, tenemos un segundo cordón con 1 contagiado, registrado, cada 130. Un primer cordón con 1 cada 100. Una Ciudad de Buenos Aires con 1 cada 50. 
¿Saben dónde está el problema? Que el virus se expande. Si hoy nosotros tuviéramos la misma densidad, la misma intensidad que la Ciudad, solo en el conurbano tendríamos 250 mil contagios, con solo copiar lo que está pasando y eso tiende a igualarse, como empieza a pasar también en regiones cercanas, en Santa Fe, porque el virus se expande, el virus irradia.
Y eso es lo que estamos tratando de evitar a toda costa, no se pueden hacer cosas distintas de un lado y del otro de la General Paz, por eso le agradezco a Alberto por haber creado este ambiente para que con todos los gobernadores y principalmente con el Jefe de Gobierno podamos trabajar en esta coordinación. Le agradezco a Horacio también porque hemos podido avanzar con políticas, que a pesar de las diferencias que nos separan en lo ideológico, en lo partidario, hoy nos hemos podido dedicar pura y sencillamente a cuidar a la gente y cuidar su salud. No traten de politizar la pandemia, porque nosotros estamos mostrando que ese es el camino equivocado. Estamos trabajando para que de un lado y del otro de la General Paz no se generen problemas gravísimos como los que se vivieron en otros lados.
Hoy tenemos también una situación que nos da todavía más margen por haber trabajado intensamente. 
Preocupa primero el sector privado, las obras sociales, que está básicamente en la Ciudad. Hoy escuchaba a uno de sus titulares hablar de 100% de ocupación, 85% de ocupación, en promedio ese sistema privado que está en la Ciudad de Buenos Aires, pero lo compartimos, porque hay muchísimos afiliados de prepagas que están del otro lado de la General Paz, por eso no son dos problemas distintos. Es el mismo. Se quieren atender en clínicas que están en la Ciudad pero que los tienen como socios del otro lado, hoy tienen un 73% de ocupación, es muchísimo, no es culpa de ellos. Es muchísimo.
Eso es lo que nos preocupa. La ocupación del sistema público en Ciudad y Provincia es menor. Pero claro, en la Ciudad 2 tercios tienen algún tipo de seguro de salud u obra social, en la Provincia mucho menos. El sistema público soporta a una proporción más importante de la población.
Entonces se han dado casos antes inesperados, como el que mencionaba Alberto y que decía la titular del PAMI, hay veces que un afiliado de PAMI en la Ciudad encuentra una cama en la Provincia, porque su red de clínicas o sanatorios no le puede dar un lugar, se lo da Provincia. El 15% de afiliados al PAMI que están internados hoy en la Provincia, un 15% son porteños. Bienvenidos. Vamos a seguir ejerciendo la solidaridad de un lado o del otro,porque es el mismo sistema, es la misma región sanitaria, es un continuo urbano. Es como tenemos que trabajar y lo estamos haciendo.
Reafirmamos el concepto de cuarentena intermitente. Pero no es solamente evitar que se nos desborde del sistema de salud, es evitar que se contagie más gente. Lo dijo hoy Alberto, hoy tampoco sabemos las secuelas de pacientes leves. No es meter miedo como dicen algunos, es informar y decir la verdad, no para crear miedo sino para crear consciencia. Para que se entienda bien de qué se trata, a qué nos estamos enfrentando, cuáles son los riesgos y cuáles son los peligros.
Sabemos que en algunos lugares la cuarentena se hizo tremendamente eficaz, la gente se guardó porque vio escenas espantosas, dantescas, cadáveres en las calles. Los argentinos podemos más que eso. No tenemos que esperar a que pase esto para saber el riesgo que corremos. Estamos anticipándonos con las conductas individuales, y las conductas colectivas y sociales.
Nosotros seguimos en la Provincia con el mismo grado de apertura, limitada, cuidada, con protocolos, con bajo uso del transporte, seguimos como veníamos. Así lo resolvimos con los intendentes del AMBA.En el interior seguimos también sistema de cinco fases. Casi 100 municipios en una situación de muy baja circulación, en muchos de ellos con muchísimas aperturas. En el GBA seguimos igual que como veníamos, con las restricciones que teníamos, pero con más test, el otro día hicimos casi 8 mil test, o sea multiplicamos por tres, por cuatro, la capacidad de testeo muy rápidamente. Seguimos con el seguimiento de contactos estrechos. Multiplicamos por cinco llamadas telefónicas. Seguimos con las camas de aislación, tenemos 13 mil en la Provincia abiertas por los intendentes. Necesitamos que lo más tempranamente posible el que esté contagiado, o sea sospechoso, se aísle. Si no tiene en su casa las condiciones para hacerlo, vamos a ayudarlo y contribuir para que pueda hacerlo en alguno de esos albergues de aislamiento.
Pido también que tengamos una visión más humana. Hemos hablado mucho de números, hemos mostrado gráficos y curvas. Pero detrás de cada uno de esos números hay personas. Voy a dar un dato. En la Argentina hoy lamentamos 3437 decesos. Les mandamos de nuevo nuestras condolencias, nuestro acompañamiento a cada una de las familias. Pero sepan que 618 de los 3400 son menores de 60 años. Es el 20%. Nadie tiene una probabilidad nula de que la enfermedad tome una forma grave y esperemos que no termine de la peor manera.
Detrás de cada uno de los muertos hay una familia. Más cuando son jóvenes. Incluso, un estudio que se hizo en EEUU muestra que aquellos que fallecen por el coronavirus lo hacen antes de lo que le iba a tocar por la estadística. Hay un número que me impactó, muchísimos, aquellos que murieron por coronavirus perdieron en promedio once años de vida. Si nos hubiera agarrado esta enfermedad hubieran podido, tal vez con la dificultad de salud, algunos lugar avanzada pero con perfecto estado de salud, la edad no es un indicador de enfermedad, y murieron por el coronavirus, no nos dejemos llevar por números.
Pensemos de qué se trata esto en serio, Julio, un paciente que se recuperó gracias al plasma, me dijo, lo voy a contar porque me impactó mucho, él me dijo que vio esa luz que algunos reflejan que ven cuando están al borde la muerte, pero no estaba en esas condiciones. Tres semanas con respirador, tres semanas con su vida sostenida gracias a medios médicos. Y le atribuimos al plasma, que no se puede usar en todos los casos. Es un tratamiento específico para algunos casos, y lo mismo José. Los dos me decían que no sabían cómo se habían contagiado, me decían que salían al supermercado.
Así que no es menor ni es un tema sencillo. Estamos delante de la pandemia más grande y la crisis económica producida por una pandemia más grande de la historia reciente. Cien años atrás hay que ir para encontrar algo parecido en términos de epidemia.
¿Dónde está la esperanza? La esperanza creo yo que está en la vacuna, en los remedios. Se ha trabajado contra reloj, y lo hemos podido hacer en Argentina porque creemos en la ciencia, y lo tengo que decir, este Gobierno, Nacional, de la Provincia, ha puesto todo en nuestros científicos. Hoy estamos probando vacunas, algunos dicen que se pueden conseguir pronto, esperamos eso, va a ser la respuesta definitiva.
No se puede tratar esto de esperar que naturalmente afloje o pare, porque no ha pasado en ningún lado y es porque lamentar contagios y muertes. Mientras tanto, tampoco se trata de enojarnos entre nosotros. Obviamente, es largo, el cansancio, el hastío, la ansiedad, la angustia traen descuidos, y no quiero hablar de aquellos que tienen esa posición irresponsable de desafiar a la enfermedad y contagiarse y contagiar.
Hablo de los que se relajan o aflojan. Se puede cometer descuidos, pero sepan bien que si los números no bajan va a haber que ir a una cuarentena mucho más dura. Porque sino las camas se van llenando y no podemos permitir que nadie se quede sin la atención que merece como un derecho.
Hoy no podemos elegir si tener o no la pandemia. Sí podemos elegir si la dejamos trabajar sola, si la dejamos hacer o si como sociedad y Estado vamos a hacer algo contra la pandemia, y así es lo que venimos haciendo en la Argentina y en la provincia de Buenos Aires, protégenos y trabajar colectivamente.
Falta menos, no bajemos los brazos ahora. Por favor, sigamos cuidándonos.
Muchísimas gracias.

brickel