El diputado nacional advirtió sobre el impacto en el acceso al agua y cuestionó el tratamiento acelerado del proyecto en el Congreso.
Juan Schiaretti expresó su rechazo a la reforma de la ley de glaciares que obtuvo dictamen en comisión y que será tratada en la Cámara de Diputados.
“Los glaciares son fundamentales para que tengamos agua dulce en el país”, afirmó el legislador, y explicó que su impacto alcanza no solo a las provincias cordilleranas sino también a otras regiones.
En esa línea, señaló: “Influyen no sólo en el 36% de la superficie argentina que depende de ellos para tener agua potable, sino también en provincias como Córdoba que, sin ser cordillerana, depende en su zona oeste de los glaciares para garantizar agua a lo largo del tiempo”.
Schiaretti cuestionó la urgencia del tratamiento legislativo. “Con el cambio climático acelerando el retroceso de los glaciares, protegerlos no es una opción ideológica: es una necesidad concreta. Cuidar el agua es cuidar la vida”, sostuvo.
Asimismo, planteó que el desarrollo productivo y el cuidado ambiental pueden convivir. “El cuidado del ambiente no es incompatible en absoluto con la producción y el progreso”, indicó.
En relación al proceso parlamentario, remarcó: “La modificación de la ley de glaciares debe hacerse con el tiempo necesario para alcanzar consensos y obtener una buena ley. No se puede hacer de manera exprés”.
También advirtió sobre el rol del IANIGLA, el organismo científico encargado del inventario nacional de glaciares. “La actual reforma lo deja sin poder de decisión real: pasa a cumplir un rol meramente informativo”, señaló.
Por último, se refirió al debate entre Nación y provincias. “Si cada provincia decide sola qué glaciares merecen protección, sin criterios uniformes ni validación científica nacional, se generan desigualdad, conflictos e inseguridad jurídica”, afirmó.
“Hay que reformar para mejor, no a cualquier costo ni de manera exprés”, concluyó.
