Site icon NorteOnline

¡Feliz Día a la gente que la lucha!

Por Adolfo “Fito” Leber*

Primero de mayo… qué decir. Es una fecha que vivo de forma muy personal, muy especial. De hecho, vengo de un 30 de abril en el que estuve 22 horas seguidas cargando declaraciones juradas de seguridad social, sin siquiera haber podido jugar con mis hijos ni dormir. Pero estoy feliz, porque el esfuerzo valió la pena: resolví un tema importantísimo para un cliente.

Por eso este día me emociona. Porque sé que todo este esfuerzo tiene sentido. No solo en lo económico, sino como mensaje para mis hijos: que todo lo que logren será, en parte, gracias al trabajo de sus padres. Esa es la enseñanza que quiero dejarles.

Claro que no todo es color de rosa. Entre el despertador que no suena, el tráfico infernal, el cliente que te pide “un último favor” a las cinco de la tarde y las cuentas que no esperan… la cosa no siempre se vive con tanta épica. Pero por eso justamente es importante recordar de dónde venimos.

Hace muchos años, la gente trabajaba de sol a sol. Entraban a la fábrica antes del amanecer y salían a cualquier hora, a veces después de 12, 14 o hasta 16 horas. Una locura. Fue en ese contexto que, a fines del siglo XIX, los trabajadores de Estados Unidos empezaron a organizarse y luchar por sus derechos. La chispa fue el reclamo por una jornada de 8 horas. Hubo represión, muertos, mártires.

Para honrar a esos trabajadores —los Mártires de Chicago— y continuar la lucha por condiciones dignas, en 1889 la Segunda Internacional Socialista declaró el 1° de mayo como el Día Internacional del Trabajador.

Hoy, más de un siglo después, te propongo que hagamos nuestra propia revolución. No con huelgas o marchas —aunque a veces también hagan falta—, sino con una pelea personal, cotidiana. Una revolución íntima, que nos permita mejorar nuestra forma de vivir la vida. Cambiar la mirada. Hacer del esfuerzo un disfrute.

Así que hoy, frená un minuto. Hacé introspección. Emocionate. Y volvé a darle sentido a ese esfuerzo diario que te llena de orgullo.

Porque trabajar no es solo producir: también es construir, dejar huella y dar ejemplo.

*Adolfo “Fito” Leber – Concejal Tigre

Exit mobile version