Por Josefina Pondé*
El 8 de marzo suele estar cargado de consignas y debates. Pero para muchos en Tigre, esa fecha tiene un nombre propio: Pilar Beltrán.
Pilar tenía 19 años cuando falleció el 8 de marzo de 2024. La conocí desde chica, la vi crecer junto a todo un grupo que nos enseñó sobre la empatía. Y si algo la definía era una fortaleza que no necesitaba imponerse. Le tocó atravesar momentos profundamente difíciles, injustos para alguien tan joven. Sin embargo, eligió vivir cada día con una sonrisa, con gratitud y con una luz que contagiaba a todos los que la rodeaban.
Sin saberlo, nos dio una lección enorme. Nos enseñó que la fuerza no siempre es ruido. Que el coraje no es ausencia de dolor, sino la decisión de enfrentarlo con esperanza. Que se puede transformar el sufrimiento en amor y en ejemplo.
Este 8 de marzo no quiero hablar de consignas. Quiero recordar a una joven de nuestra comunidad que, con su vida, mostró lo mejor de lo que significa ser mujer: resiliencia, ternura, carácter y capacidad de inspirar a otros. Porque hay personas que, aun en su paso breve por esta tierra, dejan una marca que trasciende cualquier fecha.
*Josefina Pondé – Concejal LLA Tigre
