Por Susana Orué *
El 8 de marzo es una fecha que invita a la reflexión y al reconocimiento. Personalmente, me conecta con la experiencia de ser mujer y con el recorrido de tantas mujeres que han marcado mi vida, acompañándome con su ejemplo, fortaleza y compromiso.
Cada mujer transita su propio camino, atravesado por desafíos, aprendizajes y responsabilidades. Muchas veces, las exigencias cotidianas —el trabajo, la familia, las múltiples tareas que asumimos— nos llevan a postergar nuestra propia esencia. Sin embargo, en esa capacidad de sostener, de reinventarnos y de avanzar aun en contextos complejos, reside una enorme fortaleza.
El Día Internacional de la Mujer nos convoca también a reflexionar con responsabilidad sobre los avances alcanzados en materia de derechos e igualdad, y sobre los desafíos que aún persisten. En nuestro país, las mujeres han conquistado espacios fundamentales, pero todavía existen brechas en el acceso al empleo formal, en la autonomía económica y en la participación en ámbitos de decisión.
Desde el ámbito local creemos firmemente en políticas públicas concretas que acompañen el desarrollo integral de las mujeres: acceso a capacitación, apoyo a emprendedoras, herramientas para la inserción laboral y entornos urbanos más seguros y previsibles. En ese sentido, es un orgullo que en el partido de Vicente López contemos, por primera vez, con una intendenta mujer, Soledad Martínez. Este hecho representa no solo un avance en términos de representación, sino también una clara señal de que la sociedad valora el liderazgo y la capacidad por encima de cualquier otra condición.
En este marco, comparto una reflexión de Laura Renovales, mentora, coach organizacional y una gran amiga, que acompaña a mujeres en sus procesos de desarrollo y liderazgo, quien sostiene que, si bien persisten desigualdades que condicionan oportunidades y reconocimiento, también es evidente el enorme potencial que se despliega cuando una mujer fortalece su confianza, revisa sus propias creencias y asume su lugar con legitimidad. Esta mirada, nos recuerda que el camino hacia una igualdad real requiere transformaciones estructurales, pero también decisiones personales valientes.
La igualdad se construye con educación, con trabajo y con reglas claras que permitan crecer sin obstáculos. También con una cultura que reconozca el esfuerzo, el talento y la diversidad de trayectorias.
Este 8 de marzo, es una oportunidad para renovar el compromiso de seguir trabajando por una sociedad más equitativa, donde cada mujer pueda desarrollar su proyecto de vida con libertad, dignidad y oportunidades reales.
Mi reconocimiento y agradecimiento a todas las mujeres que con su dedicación diaria, contribuyen a construir una comunidad más justa, y también a los hombres que acompañan activamente este camino de respeto e igualdad.
*Susana Orué – Concejal PRO de Vicente López
