Por Juan Manuel Reboredo*
Estamos transitando el tercer año de gestión libertaria y las consecuencias del modelo económico impuesto por Milei comienzan a hacer estragos en las condiciones de vida del pueblo trabajador y en la matríz productiva de la Argentina.
No hay que tener un posgrado en economía para observar la dimensión de la crisis productiva y laboral: 300 mil puestos de trabajo perdidos, 23.000 empresas que cerraron, y un achicamiento al 53% de la capacidad productiva instalada.
Estos números se suman a una cantidad innumerable de empresas que están gestionando procedimientos preventivos de crisis, un aumento en las suspensiones y cancelación de turnos enteros. Todo esto acompañado de un proceso de flexibilización y pérdida de derechos con la sanción de la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional.
Esta situación está golpeando con fuerza en territorio bonaerense por su dimensión demográfica y su concentración industrial. Uno de los focos donde cada día se profundiza la crisis es el cordón industrial de la región norte, empresas históricas como FATE, Ecopek, Ilva y Whirlpool cerraron sus puertas dejando a miles de trabajadores en la calle, suspensiones en alimenticias como Mondelez y Georgalos, despidos en automotrices como Ford y Volkswagen, sumado a la tragedia que padecen miles de PYMES para subsistir en medio de semejante proceso recesivo y apertura indiscriminada de importaciones.
Además se profundiza el ajuste y vaciamiento de programas a través de sus organismos ministeriales en materia educativa, de salud, sociolaboral y previsional, y elimina el salario social complementario para trabajadores de la economía popular. Un proceso de ajuste permanente hacia los sectores que trabajan, producen y expresan el sector mayoritario de la población.
Trabajadores y trabajadoras, estamos frente a un momento crítico y está en nuestras manos comenzar a construir la alternativa política para frenar este proceso de destrucción, y debemos hacerlo en unidad y con una propuesta clara que ponga al trabajo, la producción y la justicia social como ejes de un proyecto peronista que vuelva a tener a los trabajadores como protagonistas, porque al fin de cuentas no hay desarrollo posible sin trabajadores y no hay Patria soberana sin protagonismo popular.
*Juan Manuel Reboredo – Concejal de Tigre
