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Cambiemos: Crónica de un fracaso anunciado.

Esta historia ya la vimos, dirá un señor mayor que ya pasó los 70 y aún tiene frescos recuerdos del Rodrigazo.

Un muchacho joven entonará lo que ya se transformó en un himno del Kirchnerismo, “Vamos a volver”. Todo el folklore que rodea a un Boca vs River, parece editarse nuevamente pero, en este caso, para la gran contienda electoral.

Entender el fracaso del proyecto “Cambiemos” no puede analizarse solo desde la perspectiva de la coyuntura económica, en definitiva la última elección mostró que aquellos que creyeron desde un primer momento en este proyecto lo siguieron apoyando. Fueron talvez los indecisos, aquellos que se mueven más por el humor del momento quiénes terminaron decidiendo la contienda, aunque es cierto y está más vigente que nunca la grieta que divide a nuestra sociedad. Crucial resultó esta vez la unificación del peronismo, ya no habían figuras fuertes compitiendo por el voto peronista, Massa ya no restaba a la causa. La otra gran cuestión fue la jugada de ajedrez, digna de un Bobbye Fischer, que erigió a Alberto Fernández cómo candidato a la presidencia, secundado por Cristina Fernández.
Los aciertos estratégicos de la oposición eran innegables. Mirando hacia el oficialismo muchos se preguntan ¿Porque el Macrismo cometió un error tras otro?. Empezaron ninguneando a quienes planteaban la necesidad de abrir el juego político, las palabras de Emilio Monzó tratando de hacerles entender a Macri y a Peña sobre la necesidad de acordar con otros espacios cayeron en saco roto. Siguieron cometiendo errores, nunca comprendieron que el ajuste y el apellido Macri eran dos cosas poco digeribles para la sociedad. Talvez debieron escuchar y avanzar con el plan “V”, si a Macri realmente le importaba el “proyecto” debió dejar de lado su ego, bajarse y apostar por alguien que tenía muchas mejores chances que él. La cuestión no termina ahí, los casos del no desdoblamiento de las elecciones en la provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, son un claro reflejo de esos errores que terminaron condenando a María Eugenia Vidal y poniendo a Rodríguez Larreta en una situación extremadamente peligrosa.
Todo lo anterior, sin embargo, configura solo la respuesta política al fracaso del plan “Cambiemos” . Existen razones más profundas y complejas en las que indagar para tratar de encontrar respuestas al 11 de agosto. Pareciera que siempre que un gobierno no Peronista intenta de tomar el camino correcto, el mundo se pone en su contra y las cosas terminan saliendo mal, basta recordar que el mejor ciclo económico a nivel mundial de los últimos 100 años acompaño gran parte de la gestión del Kirchnerismo. Cuando Cristina Fernández abandono el poder la percepción general de la sociedad es que se iba un gobierno autoritario y corrupto, pero exitoso en lo económico.
A Macri le tocó bailar con la más fea, la percepción social de una economía con buena salud que escondía serios trastornos macroeconómicos le impedían avanzar con el ajuste sin irritar a una sociedad con poca tolerancia. Cambiemos tenía la difícil tarea de reducir un déficit fiscal de 7 puntos del PBI, domar una inflación que oscilaba en 27 % anual, salir del cepo cambiario y enfrentar el enorme desafío de hacer competitiva a una economía que más allá del sector agroindustrial y de servicios no podía competir con el mundo en casi ningún rubro. Para bajar el déficit era necesario ajustar las tarifas de los servicios públicos, a su vez reducir el tamaño del estado fue la gran tarea pendiente que Macri no supo o no se animó a encarar, tampoco logro domar la inflación y, para colmo, la estrategia monetarista basada en altas tasas de interés para regular la oferta monetaria y así bajar la inflación, no solo no tuvo el efecto deseado sino que se terminó transformando en la bola de nieve de las LELIQ. Finalmente la Argentina terminó en el peor de los mundos, la crisis termino catapultando al país a una estanflacion (fenómeno caracterizado por estancamiento e inflación), fue necesario recurrir a constantes devaluaciones que quitaban poder adquisitivo a los salarios y fogoneaban la inflación.
Macri y su equipo nunca aplicaron un plan económico consistente, las reformas fiscal, laboral y previsional debieron encararse desde el minuto cero, aún a riesgo de perder las elecciones.
El problema no solo fue el Macrismo y sus malas decisiones, lo cierto es que una parte importante de la sociedad Argentina no está preparada para aceptar las cosas como son. Se cree de manera errónea que un plan basado en el crecimiento del consumo y la industria llevarán inexorablemente al país al éxito, desconociendo cuestiones fundamentales como que un mayor consumo implica mayores importaciones, empresarios transformando sus ganancias en dólares, empresas que giran dividendos al exterior y turistas argentinos gastando dólares por el mundo. Todo esto no estaría mal, al contrario, es lo deseable que ocurra fruto de una economía que crece salvó, por supuesto, por un pequeño gran detalle, los dólares necesarios para que todo esto ocurra deben salir de algún lugar y aquí llegamos al principio del fin de todos los problemas argentinos. Si, la Argentina termina padeciendo sus recurrentes crisis fruto de la famosa restricción externa (falta de dólares).
Cómo reflexión final creo que Cambiemos siempre estuvo destinado al fracaso, aún haciendo las cosas bien eran de esperarse 4 años de una economía creciendo muy poco, con el foco puesto en la inversión y no en el consumo. Convencer a una sociedad impaciente, no habituada a proyectos de largo plazo, que debía hacer enormes sacrificios para alcanzar algún día el éxito, era de por sí una tarea titánica.
Al país le esperan tiempos muy difíciles, quien venga no tendrá prácticamente margen de maniobra y las políticas populistas deberán quedar para otro momento.

Por Lucas G. Lopez – lucasgastonlopez@gmail.com

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