Bonaerense en Off: los intendentes dejaron de esperar y empezaron a disputar el poder

Por Martín Szmukler

Durante mucho tiempo los intendentes fueron la base territorial del peronismo bonaerense. Administraban municipios, garantizaban estructura política y aportaban votos, pero las grandes decisiones se tomaban en otros ámbitos. Esa lógica empezó a cambiar esta semana. Mientras la atención estuvo puesta en los homenajes a Eva Perón y en una nueva demostración de las diferencias internas del oficialismo, un grupo de once jefes comunales dio un paso que puede modificar el tablero político hacia 2027.

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La creación de la Liga de Intendentes no representa una ruptura ni un nuevo espacio electoral. Su objetivo parece mucho más concreto: tener voz propia en la mesa donde se definirán las listas, la estrategia y el futuro liderazgo del peronismo bonaerense. Hasta ahora esa mesa estaba integrada, principalmente, por el Movimiento Derecho al Futuro de Axel Kicillof, La Cámpora y el Frente Renovador. La aparición de este nuevo actor obliga a empezar a hablar de una cuarta pata dentro del oficialismo.

La foto tomada en la Gobernación junto a Axel Kicillof tuvo más peso político que cualquier discurso. Federico Susbielles, Marisa Fassi, Juan Pablo García, Gastón Granados, Juan de Jesús, Federico Otermín, Gustavo Menéndez, Hernán Arranz, Mariel Fernández, Federico Achával y Nicolás Mantegazza decidieron institucionalizar un espacio que hasta ahora funcionaba de manera mucho más informal. No se trata solamente de sumar intendentes. Se trata de empezar a negociar en conjunto.

Ese movimiento ayuda a explicar lo que ocurrió apenas unas horas antes durante los actos por el aniversario del fallecimiento de Eva Perón. Todos hablaron de unidad, pero el peronismo terminó organizando cuatro homenajes diferentes. Kicillof estuvo en La Plata junto a Julio Alak; Mariel Fernández encabezó el acto de Moreno; Jorge Ferraresi hizo su convocatoria en Avellaneda y La Cámpora había marcado su propia agenda el día anterior. Las ausencias de Kicillof en Moreno y de Máximo Kirchner en los actos principales volvieron a mostrar que la unidad sigue siendo más una aspiración que una realidad.

En ese contexto también cobró otra dimensión la decisión de Kicillof de defender públicamente las reelecciones de los intendentes. Hasta ahora el reclamo era impulsado por los propios jefes comunales. Esta semana fue el gobernador quien tomó la palabra y eligió hacerlo desde un argumento político: que sea la sociedad la que decida quién continúa y quién no. La frase que utilizó —“Si el intendente se manda alguna, el pueblo lo conoce”— no fue solamente una defensa de las reelecciones. Fue una señal hacia quienes sostienen el poder territorial del peronismo.

No es un debate menor. Si la legislación no cambia, 80 de los 135 intendentes bonaerenses no podrán buscar un nuevo mandato en 2027. De ellos, 51 pertenecen al peronismo. Por eso, detrás de la discusión jurídica aparece una cuestión mucho más profunda: preservar la estructura política que sostiene al oficialismo en la provincia.

Mientras el peronismo intenta ordenar ese esquema, la oposición también empezó a mover sus piezas. La Libertad Avanza volvió a instalar uno de los temas que mejor rendimiento le dio a Javier Milei con el proyecto presentado por Agustín Romo para cobrar la salud y la universidad pública a extranjeros sin residencia permanente. Más allá de su recorrido legislativo, la iniciativa vuelve a colocar al resto de las fuerzas en una discusión planteada por el oficialismo nacional y, además, exhibe una nueva coincidencia parlamentaria con el PRO.

Al mismo tiempo, los hermanos Passaglia avanzan con la construcción de Hechos, un espacio que apuesta a ocupar el centro político si finalmente el PRO termina confluyendo con La Libertad Avanza. No buscan disputar el liderazgo de Milei ni el de Kicillof. Su estrategia pasa por representar a un electorado moderado que podría quedar sin una referencia clara en la provincia.

La política bonaerense todavía habla de la próxima elección, pero hace tiempo empezó a discutir la siguiente. Los actos por Evita mostraron que la unidad continúa siendo una tarea pendiente. Kicillof decidió involucrarse de lleno en la pelea por las reelecciones porque sabe que allí también se juega su propio proyecto político. Y los intendentes resolvieron que ya no alcanza con administrar territorio: quieren participar de las decisiones.

Porque, al final, la principal novedad de la semana no fue una foto ni un discurso. Fue que los intendentes dejaron de esperar que otros definan el futuro del peronismo bonaerense y empezaron a construir una herramienta para influir en él. Creo que ese movimiento es el que vale la pena seguir de cerca en los próximos meses.

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