Bonaerense en Off: acuerdos cruzados, candidaturas en marcha y un mapa político que ya mira a 2027

La política bonaerense empezó a moverse definitivamente en clave 2027. Mientras Axel Kicillof analiza cómo y cuándo votar, La Libertad Avanza ordena su estructura provincial y Diego Santilli aparece cada vez más cerca de la candidatura a gobernador. En el medio, San Isidro consiguió un financiamiento inédito gracias a un acuerdo que atravesó la grieta y Sergio Berni volvió a marcar diferencias dentro del oficialismo.

El mapa de los Concejos Deliberantes sirve como una buena fotografía para entender desde dónde arranca cada fuerza. El relevamiento de Graficar PBA muestra a Fuerza Patria todavía ampliamente arriba, con 1.020 concejales y presencia en 134 de los 135 municipios. La única excepción es Coronel Suárez. La Libertad Avanza, en tanto, ya suma 480 concejales y representación en 122 distritos.

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Pero quizás los datos más interesantes aparecen debajo de esas dos fuerzas. La UCR conserva 185 concejales, con una presencia importante en el interior; el vecinalismo ya reúne 164 bancas y el PRO quedó mucho más relegado. Es una consecuencia, entre otras cosas, de la elección de 2025 y del proceso por el cual buena parte de la estructura amarilla terminó integrada o asociada a La Libertad Avanza.

Ese escenario fragmentado será el territorio sobre el que se disputará 2027.

Y Kicillof ya empezó a hacer cuentas. En La Plata analizan distintos escenarios para definir si vuelven a desdoblar la elección bonaerense. La decisión está atada, en buena medida, a lo que ocurra con las PASO nacionales. Si continúan, la posibilidad de separar nuevamente la elección pierde fuerza. Si Nación las elimina, Kicillof recuperaría una herramienta que en 2025 le dio resultado.

Pero 2027 tiene una diferencia fundamental: Kicillof trabaja sobre una construcción nacional. Si finalmente busca la Presidencia, necesitará que los intendentes bonaerenses empujen su candidatura desde el territorio. Por eso también entran en la ecuación las reelecciones municipales, la posibilidad de una elección concurrente, la Boleta Única de Papel y, por supuesto, quién paga semejante despliegue electoral.

Mientras todos hablan de polarización, San Isidro dejó esta semana una fotografía política bastante diferente.

Ramón Lanús consiguió colocar $30.000 millones en bonos para financiar obra pública y convirtió a San Isidro en el primer municipio bonaerense en concretar una operación de estas características. Para llegar hasta ahí necesitó atravesar las autorizaciones de Nación, Provincia y el ámbito legislativo municipal. Y la Provincia gobernada por Kicillof fue una pieza necesaria para que el mecanismo pudiera avanzar.

Más interesante todavía fue lo que ocurrió dentro de San Isidro. Lanús necesitaba votos que su propio espacio no tenía y terminó encontrándolos en el peronismo alineado con Kicillof.

La concejala Manuela Schuppisser, del Movimiento Derecho al Futuro, acompañó el endeudamiento, aunque aclaró que no se trataba de un “cheque en blanco”. Reclamó que los fondos lleguen también a los barrios populares, con obras hidráulicas en La Cava, agua, cloacas, infraestructura eléctrica y vivienda, además de mecanismos de control sobre el destino del dinero.

Después vino la otra parte: convencer al mercado. Durante aproximadamente tres meses el municipio trabajó en reuniones con potenciales inversores y la semana previa a la colocación hubo un encuentro de Ramón Lanús y su equipo económico con empresarios y referentes del círculo rojo. Había dudas por la situación económica nacional, pero finalmente la operación avanzó.

Es uno de esos casos donde conviene mirar debajo de la superficie: un intendente del PRO, una autorización del gobierno de Kicillof, votos del peronismo local y capital privado financiando obra pública. La grieta existe, pero algunas veces la necesidad de gestión consigue atravesarla.

Otro que volvió a sacudir la interna peronista fue Sergio Berni.

El Ministerio de Seguridad bonaerense y Banco Provincia acordaron capacitar a policías en educación financiera en un contexto de creciente preocupación por el endeudamiento. Berni respondió como suele hacerlo, sin demasiados filtros: “No podés ser tan pelotudo de pensar que podés enseñarle a los policías cómo administrar sus ingresos”.

Pero detrás de la frase hay una discusión política más interesante. Berni sostiene que el problema no es solamente cómo administran sus ingresos los policías, sino cuánto cobran y cuánto de ese salario termina comprometido por deudas.

Por eso presentó un proyecto para crear un régimen provincial de protección del ingreso y prevención del sobreendeudamiento de los empleados públicos. Propone garantizar un mínimo salarial disponible, limitar los descuentos sobre los haberes y generar mecanismos de refinanciación. Incluso incorpora educación financiera. Es decir, la diferencia no está tanto en capacitar o no capacitar, sino en cuál es el diagnóstico sobre el origen del problema.

Y del otro lado de la pelea bonaerense, La Libertad Avanza ya empieza a mostrar sus cartas.

Karina Milei y Sebastián Pareja inauguraron la nueva sede bonaerense del partido. Una particularidad: está en Barracas, en la Ciudad de Buenos Aires. Allí funcionará la estructura desde donde pretenden capacitar dirigentes, coordinar el trabajo en los 135 municipios y elaborar un eventual plan de gobierno provincial. En los tres pisos montaron además una muestra fotográfica con imágenes de la carrera política de Javier Milei, que Karina recorrió especialmente emocionada.

Pero hubo una ausencia imposible de pasar por alto: Diego Santilli no estuvo.

Y no estuvo justo cuando su nombre aparece cada vez con más fuerza como el posible candidato a gobernador de LLA. Tampoco había participado de las reuniones previas que Karina y Pareja mantuvieron con diputados y senadores provinciales.

Lo curioso es que, al mismo tiempo, todos hablan bien de él.

Pareja ya dejó trascender que no tendría inconvenientes con una candidatura de Santilli, que lo considera preparado para la campaña bonaerense y que él estará donde Javier Milei considere que debe estar. Incluso empezó a circular la posibilidad de una fórmula Santilli-Pareja.

Por arriba, las conversaciones entre libertarios y PRO parecen avanzar. Por abajo, en los municipios, la situación es bastante más compleja: dirigentes que compiten por los mismos territorios, estructuras que se superponen y candidatos que difícilmente quieran correrse simplemente porque llegue una orden desde arriba.

Ahí está probablemente una de las claves de los próximos meses.

Karina todavía puede pedir que nadie acelere las candidaturas, Kicillof puede seguir haciendo cuentas con el calendario y los partidos pueden discutir sus alianzas. Pero en los 135 municipios la elección de 2027 ya empezó. Y como casi siempre ocurre en la provincia de Buenos Aires, una cosa es lo que acuerdan las conducciones y otra bastante distinta lo que sucede cuando esas decisiones bajan al territorio.

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