Por Oscar Flores
Un día como hoy 30 de Octubre, hace 42 años los argentinos concurriamos a votar. Se constituyó en un día histórico para la República Argentina, por ese importante motivo que cambió la vida política para siempre, se celebra el “Día de la Recuperación de la Democracia”.
El pueblo argentino elegía como Presidente de la Nación al Doctor Raúl Alfonsín, que es recordado por ser ejemplo de ética y moral, valentía, humildad. Un hombre profundamente democrático, un demócrata. Nos dejó un legado para que todos seamos protagonistas. El valor de la vida, la paz, la libertad, la política como cultura del encuentro.
Desde hace mucho tiempo la sociedad argentina vive una situación de confrontación política muy tensa, que han puesto los vínculos sociales en un peligroso estado de tensión.
Esta crisis hace más tangible, algo por lo que venimos militando desde la recuperación de la democracia, que necesitamos instituciones públicas fuertes, transparentes, con buenas administraciones y decisiones políticas basadas en las mejores evidencias disponibles.
El fin de semana próximo pasado, los argentinos una vez más fuimos a votar, honrando la democracia participando con responsabilidad y compromiso, respetando los resultados.
Además, destacar y celebrar la implementación del sistema de Boleta Única de Papel, que demostró ser un instrumento ágil y transparente.
La polarización entre La Libertad Avanza y Peronismo-kirsnerismo concentro el voto y, las terceras fuerzas no lograron representar las expectativas de muchos argentinos, que tenemos una visión política diferente.
En los gobiernos de tinte autoritario sean de izquierda o de derecha se recurre al mismo manual: distorsionar la realidad desde el poder para imponer una “verdad oficial”. Es una forma de violencia simbólica; negar la realidad evidente, imponer una narrativa única y deslegitimizar la percepción individual.
El gobierno no debería creer que tiene un cheque en blanco, se necesita humildad, diálogo, consenso, mesura.
Con el 41% de los votos a nivel nacional, su triunfo no se torció a pesar de los sucesivos escándalos de corrupción que salpicaron al entorno del presidente. Predominó la variable económica, y el “miedo” a volver al pasado en función del escenario que dejaron los comicios bonaerenses de septiembre. Otra variable que incidió de manera inédita la política internacional.
No dejó de creer que la Argentina necesita una fuerza política que construya un proyecto de desarrollo con libertad, con esperanza, con un nuevo enfoque, que implique tener una mirada abarcativa, que superé la fragmentación, por encima de la grieta. Liderado por dirigentes integros , republicanos, con autoridad ética y moral, que tengan Ficha Limpia con la corrupción, vínculos con los narco….
Un Equipo para construir colectivamente una herramienta política que le dé identidad al Espacio, que permita tener una representación competitiva.
Sin gelatinosos, deshabitados de contenidos, abrumadoramente superficiales…
Es imprescindible ser un ejemplo constante con la verdad, y la defensa de los valores más altos de la condición humana. Y porque cuando uno hace política con nitidez, sin dobles discursos, vale recorrerlo juntos. Es un desafío, es también un acto de esperanza renovada.
“Las urnas no es un lugar para depositar odio. Es un lugar para depositar sueños”.









