En la Casa Rosada ya estaba el Presidente de la Nación Dr. Raúl ALFONSIN, para el acto de entrega del informe que había elaborado la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, y que sería conocido bajo el nombre de ” NUNCA MÁS “.
En el apretón de manos entre ALFONSIN y SABATO,se sintetiza una instancia de diálogo entre la sociedad civil y sus gobernantes;una confluencia de intereses detrás de un futuro posible. No abundan los momentos como este en nuestro país.
¿Cómo se llegó a ese paso trascendental en un país que despertaba de la peor tragedia imaginable? ALFONSIN había tomado la decisión de investigar y condenar los delitos de lesa humanidad cometidos desde el Estado. Y, contra todo pronóstico, sentó las bases de una sólida política en materia de Derechos Humanos, sobre los pilares de la mencionada CONADEP y el NUNCA MÁS, del posterior Juicio a las Juntas Militares.
Alfonsin encontró en ese gesto de autoridad el modo de sortear una encrucijada: como avanzar en el camino de verdad y justicia sin poner en riesgo la débil Democracia. En definitiva, como construir un horizonte colectivo pese a las diferencias.
Hoy nos encontramos, una vez más, en otro momento de crisis. La dimensión de lo ocurrido es incomparable, sin embargo,existe un rasgo común: la división de la sociedad. En nuestros tiempos, encarnada por la disputa electoral, pero con un agravante: la imposibilidad de establecer reglas mínimas de entendimiento.
De ahí el mayor desafío para el gobierno y de la oposición elegidos en las próximas elecciones, de restablecer un diálogo común entre los argentinos.
Construir un horizonte colectivo posible, basado en el fortalecimiento institucional, tal como ocurrió con la recuperación de la Democracia en 1983.
Por Oscar FLores










