Los concejales Juan José Cervetto y Diego Avancini explicaron por qué acompañaron la aprobación del proyecto 278/26 sobre la Ruta 27 y rechazaron la interpretación de que se trate simplemente de una excepción a la nueva normativa de alturas. Sostienen que el expediente comenzó antes del cambio de las reglas urbanísticas y plantearon que debe respetarse la seguridad jurídica de los proyectos que ya estaban en trámite.
La aprobación del proyecto volvió a generar discusión en el Concejo Deliberante de Tigre. Fuerza Tigre cuestionó la decisión y sostuvo que se habilitó una excepción para permitir una construcción de 20 pisos en un corredor donde la normativa aprobada posteriormente establece un límite general de seis.
Cervetto y Avancini, que votaron a favor, plantearon una interpretación diferente. Según los concejales, el punto central está en la fecha en la que comenzó a tramitarse el expediente y en las reglas que deben aplicarse a los proyectos iniciados antes de una modificación normativa.
El proyecto ingresó a comienzos de octubre de 2025, antes de la medida cautelar dictada en noviembre y antes del posterior cambio de las condiciones urbanísticas para el corredor de Ruta 27. Además, la documentación técnica incluida en el expediente establece 14 pisos y no los 20 mencionados por Fuerza Tigre.
La posterior Ordenanza 4448/26 contempló un régimen para determinadas situaciones anteriores al nuevo ordenamiento. Para Cervetto y Avancini, ese antecedente impide analizar el caso únicamente comparando los seis pisos establecidos actualmente con la altura prevista para el emprendimiento.
“Una ciudad seria puede cambiar sus reglas, pero no puede cambiar el pasado”, sostuvo Avancini durante la sesión.
Desde esa posición, ambos concejales defendieron que el Municipio conserve su capacidad para establecer nuevas alturas y definir el crecimiento urbano, pero sostuvieron que las modificaciones deben aplicarse respetando las situaciones administrativas preexistentes.
La seguridad jurídica, el eje de su argumento
Cervetto y Avancini sostienen que detrás de este expediente existe una discusión más amplia sobre la seguridad jurídica y la previsibilidad que ofrece Tigre a quienes desarrollan proyectos e inversiones.
Según su postura, desconocer situaciones preexistentes o modificar las condiciones durante la tramitación de un expediente podría generar controversias administrativas y judiciales e incluso eventuales consecuencias económicas para el Municipio.
La posición forma parte también de los lineamientos que ambos vienen impulsando en “Tigre 2055”, donde proponen reglas urbanísticas estables, planificación territorial de largo plazo y procedimientos administrativos previsibles.
“Planificar también significa respetar las reglas”, afirmó Cervetto. Para el presidente del bloque, discutir alturas, densificación e infraestructura es necesario, pero debe hacerse garantizando previsibilidad para quienes deciden invertir en el distrito.
La votación también mostró diferencias entre los sectores libertarios: Cervetto y Avancini acompañaron el proyecto; Juan Furnari y Josefina Pondé votaron en contra junto a Fuerza Tigre; y Sofía Bravo, Ximena Pereyra y Milagros Rodríguez se abstuvieron.
Desde el espacio de Cervetto y Avancini también hicieron una lectura política de esa división y señalaron las coincidencias que Furnari y Pondé vienen mostrando con Fuerza Tigre. Esa interpretación corresponde a los concejales y forma parte de la disputa interna que atraviesa al espacio libertario local.
Para Cervetto y Avancini, en definitiva, la discusión del proyecto 278/26 no pasa solamente por la altura de un edificio, sino por qué reglas deben aplicarse cuando un expediente comenzó antes de que el Municipio modificara su normativa urbanística.
Avancini resumió esa posición con una frase durante la sesión: “Podemos cambiar las reglas para el futuro. Lo que no podemos es cambiar el pasado”.










