Bonaerenses en OFF: lo que dejó Parque Lezama, Valenzuela gana peso en el Senado y una reforma que hoy parece imposible

Por Martín Szmukler

La política bonaerense dejó esta semana una foto, una señal institucional y una discusión que probablemente no tenga chances reales de prosperar, pero que igual consiguió instalarse en la agenda.

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La foto fue Parque Lezama.

El acto encabezado por Máximo Kirchner volvió a mostrar que, detrás del respaldo a Cristina Fernández de Kirchner, sigue abierta la discusión por el liderazgo del peronismo bonaerense. Más allá de los discursos, la atención estuvo puesta en quiénes decidieron estar y quiénes eligieron no aparecer.

Entre los intendentes presentes se mostraron Federico Otermín, Mariel Fernández, Gastón Granados, Federico Achával, Nicolás Mantegazza, Mayra Mendoza, Damián Selci, Julián Álvarez, Marisa Fassi, Juani Ustarroz y Leonardo Boto. También participaron dirigentes como Juan Grabois, Guillermo Moreno y Jorge Capitanich.

El Frente Renovador, en tanto, optó por una fórmula que ya viene utilizando en distintas actividades del peronismo: acompañar sin diluir identidad propia. Lo hizo con una columna encabezada por Rubén Eslaiman y Cecilia Moreau.

Del otro lado, la presencia del Movimiento Derecho al Futuro fue mucho más reducida. Axel Kicillof no estuvo en el acto y la figura de mayor peso político vinculada al espacio fue el ministro de Infraestructura, Gabriel Katopodis.

La ausencia del gobernador fue uno de los temas más comentados durante el fin de semana. Desde la Gobernación evitaron polemizar y recordaron que Kicillof había convocado oficialmente a participar de la actividad en su condición de presidente del PJ bonaerense. Pero la foto volvió a dejar expuesta una realidad que nadie discute: la convivencia interna sigue existiendo, aunque las tensiones también.

Y si hubo una frase que quedó resonando fue la de Máximo Kirchner cuando afirmó que el peronismo quiere a Cristina candidata y no “candidatos por default”. Una definición que muchos dentro del propio espacio leyeron como un mensaje hacia adentro.

Mientras el peronismo sigue discutiendo liderazgos, en La Libertad Avanza hubo una novedad menos ruidosa pero probablemente más relevante a largo plazo.

Diego Valenzuela asumió la presidencia de la Comisión de Asuntos Municipales del Senado bonaerense. A simple vista puede parecer una designación administrativa más dentro del funcionamiento legislativo. Sin embargo, detrás de esa comisión aparecen varios de los debates que atraviesan hoy a los municipios: autonomía municipal, modernización del Estado local, distribución de recursos y actualización de la Ley Orgánica de las Municipalidades.

Valenzuela ya adelantó que buscará impulsar cambios sobre una normativa que considera obsoleta y que fue pensada para una realidad muy distinta a la actual.

No parece casual que La Libertad Avanza haya elegido justamente a uno de sus pocos dirigentes con experiencia de gestión municipal para ocupar ese lugar. En una fuerza política donde abundan los dirigentes nacionales, Valenzuela aporta algo que escasea: diez años de experiencia administrando un municipio.

Por eso, detrás de una comisión que parece técnica, empieza a construirse una agenda política que puede tener impacto en los próximos años.

La tercera discusión de la semana también llegó desde el universo libertario.

Sebastián Pareja encabezó una actividad de la juventud bonaerense donde se presentó un proyecto para permitir que jóvenes de 18 años puedan ser candidatos a concejales.

La iniciativa fue impulsada por el diputado Pablo Morillo y rápidamente generó repercusión. El problema es que, más allá del impacto comunicacional, enfrenta un obstáculo difícil de sortear: la edad mínima de 25 años para acceder a una banca en un Concejo Deliberante está establecida en la Constitución de la provincia de Buenos Aires.

Y ahí aparece el dato que muchas veces quedó fuera de la discusión pública.

La propuesta no es nueva. Radicales y socialistas impulsaron proyectos similares desde hace más de una década. Algunos proponían bajar la edad a 21 años y otros directamente a 18. Ninguno prosperó.

La razón es simple: modificar ese requisito implica abrir una discusión constitucional para la que hoy no existe consenso político. La Constitución bonaerense puede modificarse mediante una reforma parcial aprobada por consulta popular o mediante una reforma integral que requiere mayorías especiales en la Legislatura. Ninguno de esos escenarios aparece hoy en el horizonte político.

Por eso, más que una reforma con posibilidades concretas de avanzar, muchos dirigentes interpretan la propuesta como una señal política. La Libertad Avanza busca mostrarse como el espacio que promueve el recambio generacional y, al mismo tiempo, consolidar una nueva camada de dirigentes propios en los municipios bonaerenses.

En paralelo, Kicillof volvió a escalar la pelea por los fondos nacionales.

El gobernador participó personalmente de la tercera audiencia convocada por la Corte Suprema por la deuda que la ANSES mantiene con la caja previsional bonaerense. El reclamo supera los $2,3 billones, aunque en la Gobernación aseguran que la deuda total de Nación con la Provincia asciende a más de $22 billones, mientras que otros cálculos oficiales elevan la cifra hasta los $26,7 billones al sumar obras paralizadas, programas suspendidos y pérdida de recaudación.

Como el Gobierno nacional volvió a presentarse sin una propuesta concreta de pago, la Provincia decidió dar por terminada la etapa de conciliación y avanzar por la vía judicial con una medida cautelar.

Pero la frase política de la semana no la dijo Kicillof.

La dijo Carlos Bianco.

Durante una conferencia de prensa, el ministro buscó explicar la magnitud de los recursos que la Provincia reclama a la Nación. Primero habló de escuelas, ambulancias, patrulleros y obras que podrían financiarse con esos fondos. Sin embargo, el momento que terminó recorriendo medios y redes sociales llegó cuando aseguró que los $26,7 billones equivalían a “37.187 pendrives de Adorni”.

La referencia apuntó directamente a una de las polémicas más comentadas en torno al vocero presidencial y rápidamente se convirtió en una de las frases más difundidas de la semana política bonaerense.

Detrás de la chicana hay algo más profundo. En la Gobernación entienden que la discusión por los fondos dejó de ser solamente una disputa técnica o judicial. El objetivo ahora es instalar en la opinión pública que detrás del superávit que exhibe el Gobierno nacional existen recursos que, según la Provincia, dejaron de llegar a jubilados, municipios, hospitales, escuelas y obras públicas bonaerenses. Los “37 mil pendrives” fueron la forma elegida para traducir una discusión de billones de pesos a un lenguaje mucho más fácil de comprender y, sobre todo, de viralizar.

En definitiva, una semana donde Parque Lezama volvió a mostrar las tensiones del peronismo, Valenzuela comenzó a ganar peso dentro de la estructura legislativa bonaerense, los libertarios instalaron una reforma que hoy parece difícil de concretar y Kicillof decidió profundizar una pelea con la Casa Rosada que ya es tanto judicial como política.

Porque si algo dejó esta semana es una certeza: mientras algunos siguen discutiendo quién conduce el presente, otros ya empezaron a moverse pensando en quién conducirá el futuro.

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