25 de mayo: cuando participar cambia la historia

Por Ignacio Albor Vazquez*

Cada 25 de Mayo solemos mirar hacia atrás. Recordamos el Cabildo, los paraguas, los próceres y aquella plaza llena esperando noticias. Pero quizás lo más importante de aquella jornada no sea solamente lo que pasó, sino quiénes participaron para que pasara.

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La Revolución de Mayo no nació de la comodidad ni de la resignación. Nació de una sociedad que decidió involucrarse. De hombres y mujeres que entendieron que el futuro no podía seguir dependiendo de decisiones tomadas a miles de kilómetros de distancia y sin escuchar las necesidades reales del pueblo.

El cabildo abierto de 1810 fue, en definitiva, una enorme conversación pública. Un momento donde distintos sectores comenzaron a discutir qué país querían construir. Y aunque las formas hayan cambiado, hay algo profundamente vigente en esa escena: las sociedades avanzan cuando sus ciudadanos participan.

Hoy ya no nos reunimos frente al Cabildo para decidir el rumbo de la Nación. Pero existen otros espacios donde también se construye ciudadanía: en los concejos deliberantes, en las instituciones, en los clubes, en las escuelas, en los centros culturales, en las organizaciones sociales y también en cada vecino que decide involucrarse en su comunidad.

Porque una ciudad no mejora solamente por quienes gobiernan. Mejora cuando hay vecinos que opinan, proponen, controlan, participan y se comprometen con lo que pasa a su alrededor.

A veces creemos que la participación pública es solamente votar cada algunos años. Pero el espíritu de Mayo nos recuerda algo distinto: que una sociedad crece cuando transforma las diferencias en debate y los debates en soluciones concretas.

En Vicente López lo vemos permanentemente. Cuando un vecino plantea una necesidad para su barrio, cuando una institución trabaja junto al municipio, cuando los jóvenes participan, cuando hay diálogo incluso entre quienes piensan distinto. Todo eso también forma parte de una construcción colectiva.

La patria no nació de espectadores. Nació de protagonistas. Por eso, quizás el mejor homenaje que podemos hacer este 25 de Mayo no sea solamente recordar a quienes hicieron la Revolución, sino animarnos nosotros también a participar del presente. Entender que construir una Argentina mejor empieza muchas veces en lo más cercano: nuestra ciudad, nuestro barrio, nuestra comunidad.

Porque así como en 1810 hubo una generación que se animó a discutir el futuro, hoy también nos toca asumir esa responsabilidad. Con menos épica quizás, pero con la misma obligación de involucrarnos.

El 25 de Mayo no fue solamente una fecha histórica. Fue la decisión de una sociedad de hacerse cargo de su propio destino.

*Ignacio Albor Vazquez – Concejal PRO – Vicepresidente del Honorable Concejo Deliberante de Vicente López