¿La Dra. Carrió será vacuna?

“La cosa empezó así” Celine – 1932-

“No puedes evitar que el pájaro de la tristeza vuele sobre tu cabeza, pero sí puedes evitar que anide en tu cabellera”. Proverbio Chino.

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Para decirlo de entrada:  más temprano que tarde, suficientes personas han aceptado vacunas que siempre han sido efectivas para inmunizar a las sociedades. Y eso, a no dudar, también es cierto en esta pandemia.

A casi 15 meses de iniciada la pandemia de coronavirus, las vacunas son, para la mayoría de nosotros, la clave para salir del encierro y avanzar a las vidas y muertes que reconocemos como propias. 

Incluso si la esperanza, no se distribuye todavía de manera uniforme, los millones de dosis administradas en todo el mundo, dan motivos para confiar en acotar la pandemia.

Pero para que las vacunas funcionen, se necesitan suficientes personas que estén dispuestas a recibirlas. El máximo problema dejo de ser cómo suministrar lo suficiente, y ahora es resolver cómo convencer a los que se resisten, capturados por la propaganda negacionista. La vacunación es por concepto científico: democrática y profundamente popular.  Estamos todos implicados para poder cortar el contagio.

La campaña antivacunas digitada por Ing. Macri, la Dra. Carrió y secuaces en Argentina, imita a la ideología negacionista que atraviesa todos los países. En EEUU, una encuesta encontró en diciembre, que solo el 60 por ciento de la población tenía la intención de recibir la vacuna. En esta línea los sistemas sanitaros mundiales, contra el Covid y cualquier otra enfermedad, están en riesgo de colapsar.

La oposición a la vacunación es tan antigua como la vacunación misma. Y a pesar de la hostilidad constante, las campañas de vacunación siempre han tenido éxito.

¿La Dra. Carrió cree que la vacuna la transformará en bovino Ruso, Chino, imperialista, capitalista?

Cuando el médico británico Edward Jenner introdujo su vacuna contra la viruela en 1796, fue aclamado como un héroe y simultáneamente ridiculizado como un charlatán. La viruela había plagado de muerte al mundo durante siglos.

Jenner por observación aprendió que las trabajadoras con vacas lecheras se volvían inmunes a la viruela humana después de contraer la viruela vacuna, mucho más leve y menos peligrosa. Para probar esto infecto a un niño con pus extraído de las ampollas de viruela vacuna. El resultado fue que el niño no se enfermó con la variedad peligrosa. ¡La viruela tenía una cura preventiva! Por investigación y creatividad científica se creó la vacuna. 

Desde 1790 la vacuna, inmediatamente, tuvo sus escépticos. Los clérigos advirtieron a sus congregaciones sobre la contaminación de la pureza del cuerpo humano con materia animal y lo condenaron por no ser cristiano. Un médico afirmó que la vacuna dejaría a los niños con rasgos claramente bovinos, fue un rumor que se apoderó de la Inglaterra de principios del siglo XIX.

El éxito de la vacuna, llevó al gobierno británico a introducir la Ley de Vacunación de 1853, que hizo que la vacuna fuera gratuita, y obligatoria para los niños bajo pena de encarcelamiento para los padres. La política sanitaria aseguro los buenos resultados para la sociedad.

 Los críticos inmediatamente se burlaron de la ley como un asalto peligroso a la autonomía de sus cuerpos y se organizaron en ligas antivacunación, que realizaron manifestaciones donde los participantes portaban pancartas, ataúdes de niños y efigies de Dr. Jenner.

A medida que la vacunación se hizo más común, y al escuchar y ver por si mismos que familiares, amigos y vecinos vacunados estaban bien, se consolido un importante contrapunto a la desinformación y la” fake news” de esa época. Al dar a conocer la verdad, hoy, la viruela está casi erradicada del mundo.

Casi cinco mil años antes, los chinos habían inventado un sistema de vacunación antivariólica soplando macerados de lesiones dérmicas de enfermos en las vías respiratorias de la gente sana, o poniéndose ropa de convalecientes.

Hoy, muchos y muchas antivacunas, invocan cuestiones supuestamente achacadas a medicinas tradicionales para oponerse a la vacuna, ocultando su convencimiento ideológico políticos, y las evoluciones que esas mismas medicinas fueron teniendo durante todos estos siglos.

A lo largo de la historia, los críticos de las vacunas han argumentado que la inmunización es más peligrosa que la enfermedad en sí. Han afirmado que hay razones maliciosas y no médicas detrás de las vacunas, como la especulación de las grandes farmacéuticas y los esquemas biológicos destinados a reducir las poblaciones; otros dicen que están impulsadas ​​por ambiciones exquisitamente tecno-políticas, y algunos por simples y diversos motivos: incertidumbre, miedo, escepticismo científico.

 Por fuera de la prevención gratuita, hay un fuerte interés ideológico de la ultraderecha neoconservadora de instaurar un “mercado libre” para que haya vacuna, y que el precio de la vacuna lo fije la necesidad y desesperación de los habitantes, y que solo se vacune a los que tengan plata suficiente excluyendo a las mayorías y minorías asalariadas.  Así, escondiendo la historia de las vacunas, la Salud sería un commodity como la soja. Solo beneficiaría a los que puedan viajar a Miami.

Ojalá, en vez de poner palos en la rueda sanitaria y política, esos grupos dogmáticos y fanáticos recapaciten y pongan el hombro izquierdo para resolver este drama que para 60000 argentinos ya es tragedia.

Por Ricardo Arias – Carlos Muggeri – Agrupación Sudeste – otoño 2021