Por Lucas Gianella*
Hoy conmemoramos el Día del Trabajador y la Trabajadora, una fecha que invita a una reflexión profunda sobre la realidad que viven millones de argentinos y argentinas.
Desde Tigre, donde vemos de cerca el impacto de cada decisión económica, no podemos mirar para otro lado. Hablar hoy del trabajo es hablar de dignidad, de derechos, pero también de pérdida de poder adquisitivo, de incertidumbre y de retrocesos que golpean directamente a nuestras familias.
Comparar 2015 con abril de 2026 es contundente. Los números no mienten.
En agosto de 2015, el Salario Mínimo, Vital y Móvil era de 5.588 pesos, equivalente a aproximadamente 580-600 dólares al tipo de cambio oficial. Ese ingreso cubría entre el 55% y el 70% de la Canasta Básica Total, que rondaba entre 8.000 y 10.000 pesos. Permitía sostener una vida con cierto equilibrio: comida, servicios, transporte, medicamentos, algo de alquiler y vestimenta.
Hoy, en abril de 2026, el salario mínimo es de 357.800 pesos, que equivalen a apenas 255 dólares, con una canasta básica que alcanza los 1.434.000 pesos. Es decir, cubre solo el 25%. Hoy, con un salario mínimo, se compra la mitad o menos que en 2015.
A esta caída del poder adquisitivo se suma el deterioro del empleo. En 2015, la desocupación rondaba entre el 6,5% y el 7%, con mayor presencia de empleo registrado.
En 2025, el desempleo alcanzó el 7,5%, con más de 1,6 millones de personas sin trabajo. La recesión y el ajuste destruyeron puestos en sectores clave como la construcción, la industria y el Estado.
Herramientas fundamentales como el REPRO, que permitía sostener empleos en momentos de crisis, prácticamente desaparecieron. Lo que antes era una política activa para cuidar el trabajo, hoy es una ausencia que se siente en cada familia que pierde su ingreso.
También es evidente el retroceso en el gasto público en áreas esenciales. En 2015, el Estado tenía una fuerte presencia en educación, salud, PAMI, ANSES y políticas sociales.
Hoy, el gasto total cayó un 29% en términos reales respecto a 2023. La inversión en educación nacional se redujo a la mitad, mientras que salud y asistencia social sufrieron recortes de entre el 40% y el 73%.
El desmantelamiento del Plan Remediar es un ejemplo claro: de garantizar 79 medicamentos gratuitos, se pasó a cubrir apenas 3 en algunos casos. Esto no es un dato técnico: se traduce en personas que no acceden a tratamientos, en jubilados que eligen entre comer o pagar remedios o servicios.
Frente a este escenario, resulta insostenible afirmar que la pobreza está en niveles similares a 2015. Es, sencillamente, imposible.
Con salarios pulverizados, una devaluación brutal en diciembre de 2023, inflación persistente, destrucción de empleo y recortes en áreas sensibles, la realidad desmiente cualquier relato.
En Tigre lo vemos todos los días: crecen los comedores, aumentan las familias que no llegan a fin de mes, hay más trabajadores informales y jubilados por debajo de la línea de pobreza. La calidad de vida cayó de forma evidente.
Por eso, en este Día del Trabajador y la Trabajadora, es necesario poner sobre la mesa una agenda urgente.
Desde el HCD exigimos revertir los recortes en salud y educación, reactivar herramientas como el REPRO para proteger el empleo, y recomponer salarios y jubilaciones por encima de la inflación.
Porque si en 2015 con un salario mínimo se vivía, en 2026 apenas se sobrevive. Y esa no puede ser la Argentina que aceptemos.
*Lucas Gianella – Concejal de Tigre










